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Diario de Mallorca

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Ana Bernal-Triviño

Ana Bernal-Triviño

Profesora de la UOC y periodista

ElXokas: Lo que les hace gracia es un delito

ElXokas, streamer con casi tres millones de seguidores, comentó cómo un amigo suyo se aprovechaba de las chicas que estaban borrachas para ligar. Su relato era acompañado de risas y calificaciones a su amigo, como «crack». Y a él, le aplaudían muchos de sus seguidores.

Llevamos años señalando cómo se ha criado a una generación que aprendió que es divertido abusar de mujeres que han bebido y tienen su consentimiento anulado. O cómo hay que emborracharlas con drogas para ello. O cómo en las fiestas consideran que es ‘normal’ las violaciones grupales. Desde ‘La Manada’ lo vimos con claridad. Al menos, una parte. Otra sigue sin aceptar que lo que dicen es un delito. Y que esas declaraciones alientan no a diversión, como tienen entendido, sino a un delito recogido en el Código Penal y con su pena.

Los ‘intelectuales’ de este tema ya vinieron con lo de siempre: que qué estrechas somos y que si vamos a tener que firmar un contrato para tener sexo. Quien dice eso ya desvela qué clase de relaciones ha tenido. Y que vive en la cultura de la violación. Yo, a todos estos, los llevaría a un centro de recuperación de mujeres víctimas de violencia sexual. Sin salir de allí, escuchando testimonios de esas mujeres una y otra vez. Eso en lugar de ver tanto porno violento que les fríe las neuronas.

Tras el debate, vino el momento victimista, de que las palabras se malinterpretaron. Y se abrió el melón del acoso que recibía en Internet por sus palabras y del cuidado de la salud mental. ¿Y qué pasa con nuestra salud mental? Con nuestra alerta o intranquilidad de que nos emborrachen y nos abusen, sin ponerse un minuto en nuestra piel. Somos nosotras las que sufrimos más violencia y acoso, online y fuera. Y porque de esto las máximas afectadas son a las que se les ha revuelto el estómago reviviendo con las palabras del Xokas y de tantos otros lo que sufrieron. Ya basta de usar algo tan serio como la salud mental para ocultar el machismo y no asumir que lo que les hace tanta gracia es un delito.

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