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Diario de Mallorca

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Pilar Garcés

Limón & vinagre - Rosalía (Cantante)

Pilar Garcés

Una motomami saca la madre tóxica que llevas dentro

La cantante, compositora y productora Rosalía, el pasado jueves, durante la presentación en Madrid de ‘Motomami’, su tercer disco. JOSE LUIS ROCA

Rosalía es demasiado contemporánea para sus contemporáneos. Quienes veneramos en nuestro pequeño altar cultural su segundo disco El mal querer hemos sido atropellados por Motomami cuando circulábamos por la acera. No será que no la viéramos venir. Ni que sea silenciosa como un vehículo eléctrico. El recién nacido disco de la catalana ha llegado con una parafernalia superior a la que acompaña cualquier estreno de Star Wars. Se agradece toda distracción de la pandemia y la guerra, incluido este parto de los montes con cuenta atrás estilo lanzamiento de un cohete de la Nasa. El mundo se divide entre los que aman lo nuevo de Rosalía y quienes lo odian, un clásico Madrid/Barça. Y de repente te ves murmurando el tipo de cosas viejunas que habías prometido no decir nunca...

1. Hija, Rosalía, pero si tú no eras así. Tenía que aburrirse de tanta belleza, de su voz prodigiosa, de una narrativa valiente e inteligente, del puro arte. Sus trabajos anteriores son intergeneracionales, eternos, tan vanguardia como inclusión. En las entrevistas del lanzamiento de Motomami, la joven estrella que lleva dos años viviendo por todo el mundo y atesorando premios explica sus temas uno a uno, cada acorde, cada sonido y cada gorgorito escogidos y colocados con la intención de rebasar sus límites. La energía se transforma, Rosalía busca en la estratosfera después de conquistar todos los continentes. Se puede odiar el reguetón, el rapeo, pero no cuestionar la valentía de quien se niega a cortarse las alas. Pero el reguetón… que sea una fase, por favor.

2. Niña, ¿vas a salir así vestida? O desvestida. Con la chaqueta gigante colgando del hombro, envuelta en un edredón, con las medias rotas, cargada de quincalla, así se presenta Rosalía en los programas de televisión reservados a los iconos globales y que presentan señores con traje. Después de poner de moda las uñas interminables, se ha incrustado en los incisivos mariposas metálicas, tal vez un homenaje a la empresa de placas de identificación de su familia materna en Sant Esteve Sesrovires, a 40 kilómetros de Barcelona. Mención aparte merecen sus vídeos. El empoderamiento femenino no va a ser nunca un ramillete de culos kardashians al galope en una moto. Una estética pandillera que casa mal con la poderosa dulzura en rojo que desprende la mujer que encandiló a España cantando en los Goya Me quedo contigo. De la que habla de maltrato y prostitución en El mal querer y pone los vellos de punta.

3. Esos amigos con los que te estás juntando no me gustan. Centrada y familiar, Motomami está dedicado a su madre, parido con la ayuda de su hermana, que la acompaña siempre, e incluye la voz de su abuela, de quien heredó el nombre y las ganas de cantar. En la producción ha colaborado todo aquel que es alguien en las músicas actuales. Artistas y raperos llamados impronunciables sumas de consonantes, a los que no conocías e incluso evitabas. Los críticos sabrán si tantas manos en un plato lo han mejorado o no, aunque dice mucho del icono planetario que es Rosalía que todo el mundo quiera ser invitado a su fiesta. Cabe imaginar además un tercer disco de Rosalía enamorada de un tenor clásico, del vocalista de una banda pop de chicos, del del medio de Los Chichos. Novia del cantante portorriqueño Rauw Alejandro, que la ensalza como su musa, forman una extraña pareja para ocupar la masía modernista que se han comprado en Manresa. Por suerte está protegida, se librará de cualquier exceso decorativo a lo Motomami.

4. Yo ya no te entiendo, ni sé en qué idioma hablas. Cuenta Rosalía con una legión de seguidores, más de tres millones en Twitter, otros tantos en Facebook, casi 20 en Instagram. Existe alguna cuenta dedicada a interpretar los crípticos mensajes de la diva, ayuda que viene de perlas a quien no domina el spanglish ni el japonés. Saoko, Hentai, Chicken Teriyaki, lo entendemos malamente. Es difícil buscarle el aquel a letras como «segundo es chingarte, lo primero es Dios», o mensajes como «una motomami te puede ride como a su bike», retuiteados miles de veces. Imposible olvidar el terremoto ocasionado por su «fuck Vox» junto al icono de la cabeza vomitando. No pierde el sentido del humor, como demostró aceptando el reto de El Hormiguero de hacer una encuesta callejera sobre Motomami en la que tuvo que oír de todo.

5. Te lo digo por tu bien, algún día me darás la razón. Pero no será pronto. Motomami ha pulverizado récords de puntuación de álbumes en su primera semana, ha convencido a la crítica y se ha descargado en números de escándalo. Tres años para el próximo disco. Ya falta menos. O nos damos otra vuelta en este.

La cantante, compositora y productora Rosalía, el pasado jueves, durante la presentación en Madrid de ‘Motomami’, su tercer disco.

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