Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Ana Bernal-Triviño

Ana Bernal-Triviño

Profesora de la UOC y periodista

Campaña contra el aborto

Esta semana uno de los titulares fue para Roberta Metsola, elegida presidenta del Parlamento Europeo y declarada antiabortista. Días después, el presidente francés, Macron, propuso incluir el aborto en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, en la misma Eurocámara. Toda una declaración de posiciones.

Esto ha ocurrido en la misma semana donde una asociación de propaganda católica contrató espacios publicitarios en contra de la aprobación de que el acoso ante las clínicas abortivas sea delito. Existe el derecho a la libertad religiosa, pero también existe el derecho a abortar. Y de la misma manera que no hay mesas de ateos frente a las iglesias para impedir el derecho religioso, no puede haber personas que más allá de rezar frente a las clínicas abortivas acosen a las mujeres que allí acuden con información que ellas no requieren, mostrando imágenes de fetos o haciendo ecografías en ambulancia.

Esto no es aislado. Ocurre en Europa y el resto del mundo. Desde hace unos años, la Agenda Europe se propuso combatir derechos de las mujeres, como el aborto, o del colectivo LGTB. La financiación de los grupos que empujan estas iniciativas se ha cuadruplicado en diez años, según un informe del Foro Parlamentario Europeo sobre Derechos Sexuales y Reproductivos.

Todo eso con una nueva oleada frente al feminismo, que siempre defendió este derecho. La única verdad es que el feminismo no dice a una mujer que aborte sí o sí. El feminismo defiende que exista un derecho a abortar con seguridad y, por lo tanto, no obliga a ninguna mujer en su decisión.

Recuerden que aquí llevamos once años esperando respuesta al recurso sobre la ley del aborto. Y que, según lo previsto, lo hará el nuevo magistrado del Tribunal Constitucional, Enrique Arnaldo, quien ya se manifestó en contra en algunos escritos. A veces damos los derechos por conquistados y no deberíamos. Estamos en un nuevo pulso frente al aborto. Prepárense, porque hay lobis y financiación para ir en su contra y toda una organización para atacarlo.

Compartir el artículo

stats