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Diario de Mallorca

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Juan Rigo

Desde París

Juan Rigo

V

Yno precisamente de Victoria, al menos por ahora. Tampoco de inquietantes Visitors, aunque el tema tenga ciertas connotaciones de ciencia ficción. La cosa va en principio de letras del alfabeto, y la V es la que se lleva la palma. Me explico: hace unas semanas, cuando según la costumbre andaba enredando en lo de dar con la palabra del año, con el término,- o los términos, ya que al final de 2020 nos salió casi un diccionario - que hubieran marcado de un modo especial el transcurso de los últimos doce meses. Pues bien, en esta ocasión, y con permiso del «emmerder» del Sr. Macron (que no entra en concurso ya que pertenece al ejercicio que acabamos de estrenar) he topado con un conjunto notable de vocablos destacados en el ranking del 2021 que, curiosamente, empezaban todos por la misma letra - la vigésimo tercera del alfabeto español (cosas de la ñ, que no cuenta/aparece en el orden latino internacional) - la UVE, como: vacuna, o bien derivados compuestos como los anti vacunas o anti-vax ( quienes han dado ahora con un nuevo líder en Djoko), junto con anglicismos como la vaxxie ( la selfie inmortalizando el momento de la vacunación), o de neologismos como vacunódromo, viseo conferencia/videoconferencia, o vloguer (blog en soporte vídeo) sin olvidarnos de las variantes o de la mayor o menor virulencia de las mismas. Pocas letras pues han dado tanto juego en el pasado reciente y todas evidentemente en relación con el/la covid.

Y antes de comentar algunos de estos vocablos, el puñetero virus, otra v por cierto, al que en ocasiones asociamos a un género y en otras con otro, me permite un guiño al novedoso e inclusivo «iel» o «ielle», el nuevo pronombre personal que figura ya en los diccionarios de referencia aquí en Francia, proveniente de la asociación del masculino «il» y del femenino «elle», y que no ha contentado a nadie, entre otras razones porque la «i» sigue figurando por delante de la «e», pero no nos metamos en camisas de once varas.

Volvamos pues a la vacuna, «vaccino» en italiano, «vaccin» en francés, «vaccine» en inglés, o a la abreviación internacionalmente adoptada, «vax», provenientes todas del «vaccinus» latino, vacuno, en referencia al origen del primer antídoto elaborado contra la viruela por el médico británico Jenner, derivado de la forma benigna de la misma, común en las ubres de las vacas. Una vacuna de la que esperábamos tanto y que al final se ha quedado corta. He escrito una, y tendría que haber matizado varias, ya que entre Pfizer, Moderna, AstraZeneca, la rusa, la china, lo novedoso del ARN, nos hemos hecho un lío, parece que hablamos de coctelería en lugar de medicina, sin meternos ya en lo del número de dosis. Personalmente llevo ya las tres que me corresponden por edad, y de seguir así no creo que me libre de una cuarta en primavera y no es una queja. Menos mal que empezamos a estar, al menos aquí en Europa, mayoritariamente vacunados, porque no quiero pensar el colapso que estaríamos viviendo ahora mismo en hospitales, clínicas y UCI si no hubiéramos tenido acceso a la vacuna. Y aquí es cuando de nuevo surge lo del desajuste económico mundial, la falta de solidaridad entre países desarrollados y el tercer mundo, sabiendo, además que de esta solo saldremos cuando todos estemos al abrigo de el/la covid. Masculino por «el» virus y femenino por «la» enfermedad que provoca.

La incertidumbre provocada por la relativa eficacia de la vacuna, o mejor dicho, por la tremenda complejidad de las variantes que van surgiendo, no invita a corto plazo al optimismo. Variante, vaya broma la palabrita en cuestión, proveniente del latino «varians», a su vez del participio pasivo de presente activo de «variare», de «varius» con significado de diverso, y de raíz posiblemente protoindoeuropea. Hay que ver, con lo que me gustaban a mí los variantes en su versión encurtidos en vinagre, o jugar a las variantes en las quinielas, cuando ahora todo lo que suena a variante me produce una especie de alergia. Y viendo la que está cayendo con la ómicron, solo cabe desear que la omega nos coja confesados, o completamente vacunados.

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