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Matías Vallés

Al Azar

Matías Vallés

El fenómeno ‘no mires arriba’

Pauline Kael era implacable contra la revisión de las películas, una vez y basta. Cumplo sus instrucciones a rajatabla pero, aunque disfruté salvajemente de No mires arriba un par de semanas atrás, volvería a verla ahora mismo. Y creo que también mañana. Tiene mérito que todos los críticos se equivocaran a la vez al despreciar esta sátira sin contemplaciones sobre la llegada a la Tierra de un cometa aniquilador. Gracias al desdén de los expertos que lo examinaron con condescendencia, este carrusel de gags se ha convertido en el mayor fenómeno contemporáneo. Lo merece por su atmósfera enloquecida, puesto que la locura parece la reacción más razonable a los acontecimientos en curso.

Sin mencionar al coronavirus, No mires arriba solo habla de la pandemia. O si lo prefieren, de la nula capacidad de reacción ante el cambio climático. Asaetea con igual precisión a los políticos venales -todos-, a los científicos venados -todos- y a los periodistas con horchata en las venas -todos-. Sin pedagogías ni didacticismos, sin hacer prisioneros, con una creatividad desatada. Equivale a El buen patrón a lo bestia, es el mejor espectáculo de las fiestas y lo dice alguien que odia a Leonardo DiCaprio y a Meryl Streep como toda persona decente.

No mires arriba envejecería bien si se diera tiempo, pero cabe recordar que describe un apocalipsis. Parte de la premisa de que si nos reímos de lo peor que puede pasarnos, nuestra situación actual parece mucho más llevadera. El espectador no envidia a los protagonistas su fama o sus honorarios, sino lo mucho que están disfrutando con el rodaje. Streep interpreta a un Donald Trump travestido de Hillary Clinton, la pasmosa Cate Blanchett despanzurra la televisión basura. La película trasciende al Dr. Strangelove de Kubrick, con el papel de Peter Sellerrs trasladado al impresionante Mark Rylance, parodiando a Elon Musk en su capacidad de transformar un cataclismo inminente en un excelente negocio, además de que los ultrarricos siempre tienen un plan C. En No mires arriba te reirás a mandíbula batiente de cosas que nunca creíste que pudieran inspirarte ni una sonrisa. Y saldrás inmunizado.

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