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Diario de Mallorca

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Bernat Jofre

Ómicron: ¿justicia poética?

Ómicron tiene algo de justicia poética. Y es que la nueva variante del Sars-Cov-II no hace más que refrendar lo que era un secreto a voces: la mala gestión en cuanto a inoculaciones contra la covid19 que el Primer Mundo ha desarrollado este último año.

Recuerden ustedes cómo reaccionó la comunidad científica al saber que la Unión Europea, Canadá, EE.UU, Reino Unido, Israel y las monarquías del Golfo habían comprado tres veces más dosis que población tenían. Avisaron que la prioridad absoluta era que un tanto por ciento muy relevante de la población mundial debía estar vacunada. No que una séptima parte de los habitantes del orbe acaparasen el ochenta por ciento de los inyectables producidos hasta el momento. Oídos sordos: las naciones más ricas se procuraron de vacunas como si no hubiera un mañana. Que, en cierta forma, así era. El error de cálculo -sabido, y no por ello tenido en cuenta- fue que dicha conducta se ejecutó a sabiendas de que se perjudicaba a, aproximadamente, cinco mil millones de individuos. Dicho cálculo no es gratuito: son estimaciones del nada revolucionario Imperial College de Londres, una de las instituciones más respetadas de Europa en la lucha contra la pandemia.

Resultado: grandes capas del planeta se quedaron desatendidas por el egoísmo de los más acaudalados. De estos polvos, estos lodos: hoy Occidente se da cuenta de su inmenso acto de narcisismo. Con el agravante de que sus gobernantes creyeron que la situación estaba relativamente controlada, sin hacer demasiado caso a los informes que sus respectivos servicios de inteligencia advertían del recrudecimiento vírico en África y Asia. Muy probablemente, para no tener que pensar en su responsabilidad. El turismo, los intercambios comerciales y en definitiva la movilidad humana han hecho el resto. Poco a poco se van conociendo nuevos países infectados por Ómicron. Debería el G-20 sacar algunas conclusiones de este estado de las cosas: en un mundo globalizado, las respuestas deben ser colectivas. No individualizadas.

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