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Pedro Coll

Onanismo creativo

‘Luces atravesando un bosque’. Valldemossa, invierno de 1992. @PEDRO COLL

Esto no va de lo que a simple vista parece. Algo retorcido si es, pero no pasa de ser el planteamiento de un ejercicio imaginativo para la autocomplacencia.

Esta imagen tan misteriosa puede hablar por sí sola, o eso creo yo. Tiene capacidad para emitir sensaciones, pero, como experimento, pensemos que está incompleta, que es sólo el inicio de una historia y que nos gustaría que acabara siendo algo más que una sensación, que de ella arrancara un micro-relato visual o un poema expresado con palabras imaginadas. Algo etéreo y fugaz. Con una sola peculiaridad, que bien se trate de un micro-relato, bien de un poema visual, su desarrollo y desenlace último debe acabar produciéndose únicamente en la mente de quien decide entrar en el juego.

Me estoy dirigiendo a ti, por si te interesa.

La historia resultante deberá ser desarrollada a partir de la imagen que le dio origen, sin tener en cuenta la intención que hubiera podido guiar a su autor. Servirá cualquier imagen que te parezca adecuada, sea tuya o la encuentres por ahí. Para mí no sería ningún asalto a un derecho de copyright ajeno, sólo te vas a inspirar en ella, si hicieras esto con una fotografía mía no me sentiría robado, más bien alagado. De hecho, te ofrezco esta. Consiste en utilizarla de palanca para saltar hacia la ficción. Reitero que se trata de un ejercicio de imaginación. Yo ya he hecho los deberes. Partiendo de la fotografía que aquí adjunto tengo resuelta mi historia, sé muy bien cuál va a ser mi versión y su lectura final, pero me lo guardo para mí. Para que, como ejemplo, captes la intención que me guía te diré que, en este caso, veo un doble camino, paralelo, pero con direcciones muy diferentes, una de ellas me lleva a un final explosivo y sensual, mientras que el final de la otra es dramático y definitivo. Dos finales muy diferentes pero muy similares en la intensidad de su definición última. Y ahí me detengo porque, insisto, esta historia es mi secreto, así es el juego que propongo. Y fíjate cómo es de interesante que basándote en esta misma imagen tu historia será totalmente diferente a la mía.

Reconozco que debe primar ‘el yo egoísta’ del participante en el proyecto. Y su sentimiento de transgresión. De la misma manera que en Gibara, a 800 kilómetros de la Habana, en 2003 surgió el concepto ‘cine pobre’ -no hace falta que explique el sentido y alcance de esta denominación- propongo aquí una actuación que me ha costado llegar a definir y denominar, me remito al título del artículo, una actuación basada en puro auto-goce, desinteresada, contraria a los conocidos tinglados del ‘arte rico’, tan mercantilizado, a menudo basado en una filosofía hueca, clasistamente esnobizado (he necesitado forzar este participio). Se trata de una reacción creativa diferente, un envite tan humilde cómo rebelde, tan excitante como inocuo, e intangible, ya que nadie debe conocer nunca el resultado generado en tu mente o en la mente de cada desconocido que haya aceptado el juego. En esos tiempos cada vez más turbios y oscuros, un sí a los brindis al sol es necesario. Individualistas, misántropos e insatisfechos sin remedio debemos ir buscando senderos por los que poder escapar.

Ahora me callo y dejo que la fotografía de estas dos luces cruzando un bosque te hable; desarrolla tu historia, cierra el circulo y quédate con tu creación. Disfrútala y no la compartas, es sólo para ti.

Bienvenido al paisaje sin límites del ‘onanismo creativo’.

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