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Carmen Martínez-Fortún

Septiembre siempre

Vivir es quemar etapas y la actitud con que las superemos las convierte en una escalada, un sprint diario, un descenso vertiginoso, una contrarreloj o un sosegado paseo llano y relajado que permite a la vez velocidad y contemplación. Las personas que llevamos repetidas vueltas, como esta curiosa impertinente, corremos el riesgo de que las etapas quieran repetirse por la fuerza de la costumbre y sobre todo de la edad incierta que acumula años como el avaro amontona posesiones. Pueden convertirse en un infierno de rutina o en un regalo agridulce de nostalgia, memoria de lo vivido que, a pesar del tiempo, ni ha formado callo ni nos ha resabiado, e ilusión por el porvenir que mantiene la mente abierta y el espíritu alerta. La experiencia no tiene que ser sinónimo de suficiencia y la curiosidad y las ganas de aprender revisten de colorido lo que puede parecer gris e igual a lo anterior, y sin embargo, siempre es diferente.

Así todos los septiembres saben al mismo septiembre lejano y dorado de la infancia, con la ilusión de estrenar uniforme y sobre todo zapatos. No me molaba a mí mi uniforme príncipe de Gales, porque mi falda era al bies y no al hilo, como las de mis amigas, que a mi entender gregario les sentaba mucho mejor. Pero mi madre era muy suya y opinaba que el vuelo era mucho más favorecedor que una caída sin gracia. Los zapatos, en cambio, estrenados cada año acompañaban con su claqueteo mis primeros días de colegio, y su recuerdo me devuelve el olor a piel nueva y la marcha temprana a clase con los libros nuevos recién forrados y el bocadillo en la cartera.

Hoy que soy abuela y renuevo con una alegría de juventud añosa los primeros días de colegio de mis tres peques en las Carmelitas, uniforme azul marino, mirada expectante, ilusionada y asustada y algún que otro soponcio inicial tempranamente resuelto, agradezco mi nueva etapa repleta de novedades inesperadas.

El próximo curso probablemente repetirá sinsabores en este momento difícil. La esperanza estriba en que también se encuentre lleno de satisfacción, aprendizaje y plenitud.

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