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Juan José Millas

Tierra de nadie | O tempora, o mores

Las cosas se traen, se llevan, se prestan, se regalan, las cosas se aprecian, se deprecian, se usan, se desechan, se rompen, se venden o alquilan, las cosas etcétera. Un pájaro en una jaula es una cosa, una flor disecada es una cosa, una enredadera domesticada es una cosa, un hormiguero artificial es una cosa, un terrario particular es una cosa, una cabeza disecada (tanto si pertenece a un elefante como a un ingeniero de caminos) es una cosa, un niño en un taller de costura de Bangladés es una cosa. Significa que hay cosas que, aun no siendo originalmente cosas, se convierten en cosas por circunstancias de la vida o por el uso que se les asigne. Una mujer o una niña afgana son ahora mismo cosas porque tienen prohibido llevar a cabo la mayoría de las acciones que definen a las personas, entre ellas, y por poner un ejemplo espectacular, la de asomarse a la ventana. Una joven de Kabul no puede asomarse a la ventana porque las cosas no se asoman a la ventana, tiene su lógica. Tampoco puede ir por la calle sin la compañía de un hombre porque las cosas no deambulan solas. ¿Se imaginan que los aparadores o las sillas recorrieran tranquilamente las calles de nuestras ciudades? Figúrese una tabla de planchar aguardando en un paso de cebra, junto a usted, a que el semáforo se pusiera verde.

No. Sería un atentado contra la realidad establecida. Las cosas van y vienen cuando las llevamos o las traemos nosotros. Las mujeres y las niñas afganas no pueden pasear por los barrios de sus localidades, sino ser trasladadas a su través por un hombre, su dueño. ¿Por qué? Porque las mujeres y las niñas afganas, como en un cuento de terror, han devenido cosas en cuestión de días. Lo mismo que se personifica un armario para una peli de dibujos animados, se cosifica a las mujeres y a las niñas para poner orden en el mundo. En lugares más civilizados, pongamos Occidente, no se atreven a cosificar a la mujer entera, pero cosifican su útero, pongamos por caso, al decirles cómo deben o no deben usarlo y bajo qué condiciones legales pueden hacer con él esto o lo otro.

Cosificar se nos da bien.

O tempora, o mores.

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