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Jose Jaume

desde el siglo XX

José Jaume

Aborto sobrevenido, bomba de espoleta retardada

Por si no tuviéramos asuntos con potencia de deflagración suficiente parece que nos llega otra vez la Ley del Aborto 11 años después; el Tribunal Constitucional (TC) lo borda

Pablo Casado.

Pablo Casado.

Los exdiputados del PP que presentaron en 2010 un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de plazos sobre el aborto aprobada por las Cortes a iniciativa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, entre los que se hallaban, ahí es nada, Jorge Fernández Díaz, metido hasta los tuétanos en la Kitchen (utilización mafiosa de los aparatos policiales del Estado); Federico Trillo, que abandonó por la puerta de atrás la política después de la perversa actuación tras el accidente en 2003 del Yak-42 en el que perecieron 62 militares españoles; Ignacio Gil Lázaro, hoy secretario primero del Congreso de los Diputados a propuesta de Vox, y la también diputada de la extrema derecha Lourdes Méndez-Monasterio. El recurso inició un inacabable letargo, que adquirió visos de permanente cuando Mariano Rajoy, gobernando con mayoría absoluta, optó por no derogar la Ley limitándose a establecer que las menores de 16 y 17 años para abortar necesitaran el consentimiento de los progenitores o de los tutores. Alberto Ruiz Gallardón, a la sazón ministro de Justicia, reaccionario medular (su padre, José María Ruiz Gallardón, dejó dicho que su hijo era mucho más de derechas de lo que vendía con cierto éxito, todo hay que decirlo), había diseñado una reforma de la Ley que dejaba la posibilidad de abortar reducida a la nada, en algo similar a lo que rige en la Polonia del autoritario Gobierno nacional católico del partido Ley y Justicia, con el que brega la Unión Europea por conculcar reiteradamente derechos fundamentales. Gallardón fue invitado a dimitir por Rajoy. Plegó cariacontecido, marchó con cajas destempladas. Reformada mínimamente la Ley el recurso quedó para vestir santos.

Nada más se supo hasta hoy cuando, por sorpresa, el desacreditado Tribunal de Garantías anuncia, según publicó el lunes El País, que procederá a debatir el recurso. El ponente que ha de redactar la sentencia es Andrés Ollero, del Opus Dei, magistrado a propuesta del PP. Las credenciales dejan nítido cuál será su contenido, dónde quedará, de aprobarse, la Ley del Aborto, que lleva, reiterémoslo, 11 años en vigor sostenida por un amplísimo respaldo social. ¿Qué ha ocurrido para que al TC le hayan entrado las prisas no ya a deshoras, sino para embarcarse en un viaje en el tiempo que desafía las leyes físicas conocidas? Pues que los diputados citados y sus conmilitones, acompañados de la organización de extrema derecha católica, Abogados Cristianos, han presentado querellas en el Tribunal Supremo por retardo malicioso y en el Tribunal de Estrasburgo por vulneración de derechos. El acojono ha hecho mella en el TC donde varios magistrados, incluido el presidente, Juan José González Rivas, del que se dice que es de misa diaria, y el ponente, Andrés Ollero, tienen el mandato caducado. Se plantea una situación delicada. El recurso debería haberse despachado una década atrás. Visto que el Gobierno del PP optó por no reformar la Ley, si el TC, de sólida mayoría conservadora razón por la que Pablo Casado se cierra en banda, al igual que con el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), a renovarlo vulnerando flagrantemente preceptos constitucionales, tumba la Ley el PP confrontará inopinadamente una disyuntiva muy grave, se le señalará como principal responsable de regresión inconcebible que le pondrá frente a la mayoría social que respalda la actual Ley, al igual que aprueba la de Eutanasia, que el PP ha recurrido, porque está en su esencia oponerse a los avances sociales: divorcio en su día, matrimonio igualitario, aborto y eutanasia. Parte de la derecha conservadora pretende la vuelta al nacional catolicismo. No acepta la sociedad secularizada, libre para que cada cual decida sobre su vida. Anhela imponer su angosta concepción moral, como sucede en Hungría y Polonia. Espejos en los que se ve adecuadamente reflejado Casado. Coincide con los hermanos separados de Vox en considerar que las mujeres no están capacitadas para decidir cómo ordenar su propia existencia.

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