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Pedro Da Silva

De la furia al coraje

La «furia española», emblema antaño de nuestra selección, tenía mala genética al haber nacido la expresión tras el saqueo y masacre de Amberes por los tercios en tiempo de Felipe II. Luego, con «la roja», la selección pasó a ser ejemplo de orden sobre el campo, control del balón y buen florete, receta que solo funciona con ingredientes de primera. A falta de ellos, y hoy no los hay, la única posible era el coraje, o sea, genio (carácter, temperamento) en lugar de genio (capacidad creativa).

Esa es la proeza innegable de Luis Enrique que nos ha llevado a semifinales. Su frío talento (hecho paradójicamente de calor humano) para motivar a un grupo de jugadores bien pagados en casa y hacer de ellos un equipo que rebosa coraje ya ha triunfado. Algunos comentaristas de la corte juegan su partido contra Luis Enrique, justo por su carácter, pero pase lo que ahora pase, lo han perdido.

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