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Javier Cuervo

Artículos de broma | La película de la mascarilla

En la película 800 balas, de Álex de la Iglesia, Luis Castro interpreta a Carlos, un niño que camina bajo el sol almeriense abrigado con plumífero y bufanda porque ha escapado del plan de esquí de la «semana blanca» para conocer a su abuelo, que trabaja en un espectáculo de spaghetti-western (el género que en Italia llaman paella-western) dentro de un pueblo del Oeste en el desierto de Tabernas.

En Vivan los novios, de Luis G. Berlanga, José Luis López Vázquez viste traje de alpaca, corbata y pañuelo de bolsillo en el Sitges veraniego de los años sesenta, atravesado por jovencísimas suecas, francesas y alemanas en bikini. Sería genial que pudiéramos percibir tan impropios como a los protagonistas de estas películas a los que vayan sin mascarilla por lugares concurridos.

Dicho esto, es estupendo el fin de la absurda sobreactuación de usar mascarilla en lugares abiertos y solitarios, una medida que, en términos religiosos, fue el pago de justos por pecadores (todos con tapabocas en toda ocasión por el pequeño porcentaje de los que no lo llevaban en ninguna) y en términos civiles, fue la imposición de la lógica militar del uniforme y de la obediencia de la norma sin excepción.

Aceptando que el caballo de la peste pisotee la responsabilidad personal y el sentido común en su galopada no comparto la felicidad de los que tienen una visión veterinaria de la especie y prefieren referirse al grupo como rebaño y tratarlo como tal.

La mascarilla en la soledad de la naturaleza acercaba al dios de los niños que todo lo veía, todo lo sabía y hacía oír su voz para preguntar «¿dónde está tu hermano Abel?”. Aquel dios, que no ha vuelto a hablar desde el Antiguo Testamento, estaba tan atento como los sistemas de videovigilancia de las ciudades, que tienen voz en los drones y patrullas antibotellón. Con la vacuna generalizada y un año de experiencia es mejor recordar la lección que dar por aprobado el examen. Hay que llevar la mascarilla encima y sigue habiendo muchas ocasiones para ponerla ahora que no se parte de llevarla puesta.

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