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Siguiendo sus propias indicaciones acerca de cómo deben ser los coches que tendremos que utilizar en los años venideros, el Congreso de los diputados ha decidido renovar su parque móvil reservando una cantidad nada módica de dinero —más de un millón de euros— para que las empresas interesadas les ofrezcan en alquiler, durante cuatro años, automóviles que cumplan con las características profusamente descritas en el pliego de descripciones técnicas. Como el mercado está lo que se dice hecho unos zorros a causa en particular de las normas que el propio Congreso ha dictado para que los coches de combustión interna desaparezcan, es harto probable que todos los fabricantes se hayan leído con atención cuáles son los modelos que deben ofrecer. Pero como aclara uno de los diarios de mayor difusión en todo el Estado el problema que van a encontrarse es que no existen vehículos que cumplan con las exigencias del pliego de marras. La más llamativa parece lógica del todo: las berlinas (hasta 17) a alquilar deben ser de las que se denominan híbridas enchufables, es decir, con un motor de gasolina y otro eléctrico que se pueda recargar conectándose a la red eléctrica. Y contar con una autonomía de al menos 600 kilómetros, entre 55 y 70 de ellos consumiendo sólo electricidad. Según indica el reportaje, es muy raro contar con una panacea semejante y yo, que tengo una modesta furgoneta diésel, puedo dar fe de que 600 km son demasiados.

Pero por añadidura resulta que en el Congreso quieren que las berlinas sean sedanes de cuatro puertas con una anchura tan limitada para el largo que se exige —cinco metros, en la práctica— que los coches actuales la sobrepasan con holgura. Uno de los pocos que se acercan a los 1.886 centímetros de ancho es un Volvo pero, ¡ay!, a condición de que se le desmonten los espejos retrovisores, operación que imagino que va en contra de al menos media docena de normas del código de circulación.

Que los automóviles a disposición de los señores diputados sean lo que se llama ahora ecológicos y no contaminantes se entiende pero ¿estrechos? ¿Para qué? ¿Será que el garaje del edificio de las Cortes en la Carrera de San Jerónimo no cumple con las preceptivas municipales? ¿Les molestarán a los leones de la entrada los automóviles de un ancho corriente? Lo más probable es que se trate en realidad de que el pliego de condiciones se haya redactado al buen tuntún, anotando todas las ocurrencias y sin que a ninguno de la comisión encargada del asunto se le haya ocurrido repasar los catálogos de los modelos disponibles en el mercado. Pero los fabricantes tienen suerte. Es raro que no se exija en el pliego que las berlinas cuenten con un mecanismo capaz de alejar de la autoridad que se desplaza a cualquier ciudadano que vote a un partido distinto, no vaya a ponerse a dar patadas. Ahora que caigo, igual los coches estrechos pueden huir mejor.

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