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Matías Vallés

El Ayuso de Balears era Company

Biel Company no se retira de la lucha por mantener la presidencia del PP, un cargo irrelevante, sino que abandona la competición para presidir Balears. No se marcha voluntariamente, una ficción que se podría haber alimentado de haber dimitido inmediatamente después de su fracaso en los comicios de 2019. Por aquel entonces, los patriarcas del PP en la luz y en las sombras ya le exigieron que cumpliera su promesa de renunciar si no ganaba las autonómicas.

A Company lo expulsa la cúpula del PP en Madrid, y casi sorprende que hayan tenido la clarividencia de percatarse de que su presidente y candidato era un seguro perdedor. El teórico jefe de la oposición en el Parlament nunca hubiera llegado al Consolat. De hecho, la principal baza para la continuidad del actual Govern en solitario del PSOE (sí, han leído bien) consistía en el mantenimiento del ahora dimitido.

La expulsión de Company no solo se basa en su probada insuficiencia para lograr la victoria en unas autonómicas, sino en que el PP cree disponer de la candidata ideal para reproducir en Balears el triunfo de Madrid. Desde su escaño en el Congreso, Marga Prohens ha revalidado sus dotes para aporrear a los rivales como si fueran de mantequilla, con Irene Montero como víctima propiciatoria.

La gran paradoja de la crisis rejuvenecedora en que se ha embarcado el PP consiste en que el perfil mallorquín más próximo a la campeona Díaz Ayuso lo ofrece precisamente Company. Por lo menos, cuando era conseller y no se mordía la lengua, con un discurso desafiante y políticamente incorrecto. El saliente fracasa por su intento de crearse una conciliadora personalidad artificial, como si fuera el socio de Francina Armengol en lugar de su enemigo visceral.

El todavía presidente del PP balear deja de aspirar a un cargo que nunca iba a conseguir. Puede afirmarse en propiedad que Company ha sido el último en enterarse de que el Consolat le estaba vedado. Nadie le añorará, y la inestabilidad que su marcha demasiado tardía provoca en el PP se ve compensada por la urgencia de la renovación. Más beneficios que perjuicios, el lenguaje de las vacunas.

El PSOE, como propietario único del poder en Balears, puede frotarse momentáneamente las manos ante las sacudidas que sufre su rival ancestral. Sin embargo, Génova o dónde se halle la nueva dirección del PP recupera la iniciativa. Los socialistas basaron su victoria de 2015 en el mantenimiento de Bauzá al frente de la comunidad, por eso nunca recurrieron la autorización del Tribunal Superior a su farmacia. Cuatro años más tarde, su principal baza era Company. La llegada de la exnacionalista Marga Prohens provoca más de un escalofrío en el Consolat.

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