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Alex Volney

¡Ánimo valiente!

El papel

El papel

«Tu que sabes escalar las montañas, que recorres los caminos con paciencia…» ¡Oh! Perdón. Voy volando:

Un Sant Jordi masivo e histórico, sí. Lo más importante y relevante: el buen tiempo. Jornada luminosa en todos los sentidos, de esas que casi no puedes levantar cabeza o seguir un debate y mucho menos de como debiera ser un día del libro después o durante la pandemia. Quizás más adelante, cuando de nuevo se acerque la fecha y sea más adecuado habiendo cosechado incertidumbres.

Sí, la vía pública y su ocupación son competencia del Gobierno de Interior, aquí en Palma y en cualquier ciudad europea. Los libreros atendimos las exigencias y recomendaciones de la autoridad sanitaria y del Consistorio. Un año excepcional que por supuesto, tuvo directrices acotadas a las circunstancias. Los libreros nos atuvimos a las exigencias del guión e incluso nos encontramos bajando la barrera o plegando las mesas y «echando» a nuestros clientes, con previo aviso, pero sin poder dejar de cumplir con lo acordado aunque quedase fatal.

Se hizo un amago de abrir algún debate al respecto, insinuando un descontento entre los editores. Se ha eludido a la presencia de las editoriales en la misma jornada de Barcelona, claro, pues es tradición desde la Segunda República que salgan los editores, como los libreros, en Catalunya. Aquí esta tradición nunca se ha seguido, pero puede ser bienvenida cuando se solicite. Recuerden, primero hay que pedir permiso de ocupación de vía pública. Las libreras y los libreros nada tuvieron que pelar y mucho que cumplir. Ni passacarrers, ni músicos, ni actividades y a las ocho en punto desmonte. Se quiso crear un debate que cuando se tercie será muy bienvenido y quizás necesario. Algunos editores deberían salir ya de su zona de confort y conocer a los lectores de su fondo a pie de cañón, pulsando la calle ni que sea una vez al año. Sería una gran fiesta, claro que sí.

Las restricciones tuvieron, como no, la pandemia de eje principal y se pudo realizar la jornada con relativa tranquilidad. Esperemos que el año que viene sean muchas las editoras que soliciten su salida con la correspondiente aireación del fondo. No serán pocos los libreros que estén encantados de tener a estos conocidos compañeros de viaje, todos vamos en el mismo barco y todos dependemos de todos. Esta tradición en Catalunya, y especialmente en Barcelona, quizás pueda arraigar el año que viene en Ciutat. De momento vienen ferias diversas y quizás puedan ir arremangándose que cuantos más seremos mejor lo vamos a pasar. Eso sí: linealidad, no confrontar las paradetes de libros, informando al cliente y garantizar las distancias, gel hidroalcohólico y permisos en regla debidamente solicitados a Cort. Esperamos compartir con ustedes muchos eventos literarios, a poder ser, sin el maldito virus. Salgan y prueben. Observen sus catálogos desde fuera, recoloquen el skyline propio de su mesa y escuchen a los lectores que siempre es el mejor plan para entender el camino por el cual transitamos. Ah sí: «...y te mereces todo lo que te pase, eres de la Resistencia, el cuchillo entre los dientes…» Salute.

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