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Hoja de calendario | La euroviñeta

Las carreteras tienen un coste de ejecución muy elevado, y son bienes inmuebles del patrimonio construido que requieren la debida conservación para que no se produzca una pérdida de valor. Se considera generalmente que dicha conservación requiere cada año del 2 al 3% del valor patrimonial, la mitad de esta cantidad dedicada a la rehabilitación y mejora de los firmes. Según algunos estudios, España necesitaría unos 8.000 millones anuales para mantener correctamente su red viaria en todas sus categorías.

Ante esta situación, algunos países europeos, que combinan las autopistas de peaje en manos de concesionarias con la red pública, han decidido cargar la conservación de esta última a sus usuarios y han instaurado un peaje llamado ‘euroviñeta’. Se aplica en Holanda, Luxemburgo, Suecia y Dinamarca, y consiste en una tasa que han de pagar los vehículos pesados a partir de 12 toneladas. Esto es así porque sólo los camiones de gran tonelaje deterioran realmente las carreteras.

Si se piensa bien, no tiene sentido que todos los contribuyentes, incluso aquellos que jamás utilizan autopistas o carreteras de largo recorrido, tengan que pagar a escote la conservación de tales vías. El criterio de la euroviñeta y de los impuestos para conservación que ahora se planean —España ya ha anunciado que lo tiene en proyecto— es semejante al de “quien contamina, paga”, con escaso contenido ideológico y grandes dosis de justicia y realismo.

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