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Algunas comunidades van permitiendo la movilidad y va uno sacudiéndose la pereza y haciendo vagos planes viajeros. La pereza siempre hace planes vagos o vagamente. Si los hiciera con diligencia no sería pereza. De esta pandemia no es que vayamos a salir peor o mejor, es que vamos a salir hasta las narices del sofá. Le da a uno cosa todavía meterse en un avión, pero bien pensado, cuando las cosas eran normales también nos daba cosa. No era una cosa relacionada con el virus, más bien una cosa irracional relacionada con la posiblidad remota, pero posibilidad, de sufrir un accidente. Ahora se veimpelido uno a volar no vaya a ser que venga otra pandemia y ya nunca amanezcamos en Buenos Aires, desayunemos en Londres o paseemos por Berlín. Es pronto. De momento hay que conformarse con dar un garbeo por una provincia vecina e incluso por otra autonomía. Nos vamos a ver forzados a conocer a nuestros vecinos. Tanto tiempo aislados, que el casi paisano nos va a parecer un extranjero. Dice Ayuso que una forma de libertad, en Madrid, es que nunca te encuentras con tu ex por la calle. La gente de costa, como siempre hemos tenido afición por ensanchar amistades y rozarnos con gente de fuera, tampoco nos encontramos mucho a nuestros ex, a no ser que se compren un apartamento en la zona o nos dé por ir a Suecia cada semana. El algunas comunidades, el ligue exótico ahora es un señor de Cantabria, una moza de Burgos, un buenorro de Cáceres o una chica del villorrio que tenemos al lado y al que solo hemos ido porque había un polígono cerca donde te arreglaban el coche o comprabas una lámpara. De tanto aislarnos, hasta en Madrid hay ahora trabucaires o regionalistas de campanario. Tal vez se avecina a partir del nueve de mayo, fin del estado de alarma, un si te he visto no me acuerdo, aunque más bien no nos acordamos de viajar. Le vamos a meter un viaje a los ahorros si bien más que deseando viajar no falta quien está deseando que viajen los demás. O sea, que venga gente. Sobre todo si eres el dueño de un hotel. El coche pide una puesta a punto ahora que uno está a punto de olvidarse de él. Tiempo pronto de carretera y manta cuando menos vamos a necesitar la manta. Dónde habrán ido esos imanes para el salpicadero con una imagen de San Cristóbal y la inscripción «papá no corras». La pandemia es la excusa del sedentario. Hemos estado a un paso de que hacerse un Erasmus fuera estudiar magisterio en la meseta. No perdamos esa enseñanza.

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