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Montar terrazas, el nuevo crossfit

Los restauradores de la isla tienen clara una cosa: quienes han perpetrado el nuevo horario que rige los bares, cafeterías, salones de té y restaurantes no han tenido que montar y desmontar jamás en su vida la terraza de uno de estos establecimientos. Sólo así se explica una decisión que les obliga a recoger sillas, mesas y sombrillas a las cinco de la tarde y que, con fastuosa magnanimidad, les permite volver a colocarlo todo tres horas después para cenas exprés, sin su sobremesa ni su copita. Pura iniciación al crossfit. Donde esté un buen pie de parasol que se quiten las kettlebells de 20 kilos. Pero únicamente de lunes a jueves. A partir del viernes (se acerca el fin de semana y tu cuerpo lo sabe), sólo turno de mañana. A las cinco, sin terraza y los tequilas y las risas, en casa. Ni el marqués de Sade lo habría hecho mejor. Os dejo abrir, deslomándoos (y obligando a los trabajadores a hacer más horas porque no compensa contratar más personal) recogiendo y expandiendo terraza los días de diario pero prohibiéndooslo los fines de semana, cuando las cajas se llenarían de monedas y los datáfonos no darían abasto. Pues eso, que ninguno ha montado y desmontado nunca una terraza.

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