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#Hoja de calendario

Pedro Villalar

Cuidado con las minorías

José Álvarez Junco el gran historiador de la España reciente, ha publicado un sugerente artículo en el que pasa revista a la retórica de estos días, previos a las elecciones de Madrid, en que se han inflamado los argumentos y, para postre, algunos desalmados han atizado el incendio enviando cartas con amenazas de muerte a varios de los líderes principales. Álvarez Junco examina este ambiente ‘prerrevolucionario’, y concluye con toda la razón en que sería imposible que las cosas fueran a mayores porque no se dan las causas estructurales que sí se daban en el 36: no existe ya tanto atraso económico en relación con la Europa avanzada, ni tan brutales diferencias en la distribución de la propiedad agraria, ni el arraigado intervencionismo militar, ni los abismos culturales entre un catolicismo en guerra con el mundo moderno y un jacobinismo dispuesto a quemar iglesias y matar curas. Hemos superado aquellos problemas seculares.

Sin embargo –previene Álvarez Junco- tampoco es cierto que la sociedad española de la época estuviera fracturada en dos mitades: no fueron las masas las que desencadenaron la guerra civil sino unas minorías violentas y extremosas las que la desataron. En definitiva, "fueron minorías radicalizadas e irresponsables las que cultivaron y desencadenaron aquel duelo a muerte. Fueron unos políticos —con apoyo de algún intelectual— que se lanzaron por el camino del discurso violento, de la deshumanización del adversario".

No hay razones para temer ahora la revolución. Pero no debemos dar por descontado que quienes gritan demasiado no cometan una tontería. Hay que mantener a las minorías, a toda costa, en el marco estricto de la Constitución y de las leyes.

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