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Javier Cuervo

Artículos de broma | Psicología de la rueda

Al ir recuperando la movilidad anterior a la pandemia vuelve el debate de por dónde deben circular los patinetes eléctricos. La experiencia dice que todo lo que lleva ruedas debe ir por un camino distinto de las personas que sólo llevan piernas. La excepción son las sillas de ruedas de las personas que no pueden andar o tienen dificultades para hacerlo, porque ahí la rueda se comporta como pierna, iguala a la extremidad en su función, pero rara vez la supera.

Hay que ser tajantes -o piernas o ruedas- porque los humanos aún no nos hemos acostumbrado a este invento circular aunque llevemos 6.500 años viviendo y trabajando con él desde que llegó, rodando, de Mesopotamia. La rueda introdujo la velocidad a ras de suelo y aunque ahora superemos varias veces la del sonido en vuelo seguimos sin saber modular el poder que da ese elemento circular que gira alrededor de un eje.

Después de 6.500 años estamos hechos a que las cosas rueden, a que lo que funciona vaya sobre ruedas, pero no a rodar. Lo sabe el que anda o corre por una senda cuando le adelantan sobre patines, lo notan los patinadores cuando les rebasa el ciclista. Lo siente el ciclista de arcén cuando le adelanta el turismo y el turismo cuando le avienta un camión de tres ejes. A más ruedas, más poder y a más poder en cada rueda, más prepotencia: vea cómo se comportan los 4x4. Los peregrinos a Santiago aprenden humildad franciscana a costa de superar el desprecio que les profesan los que ruedan y de cuidar los pies del castigo de no rodar.

El patinete eléctrico, que no es rápido, apenas tiene carrocería, es silencioso y no contamina podría compartir el espacio con los peatones de no llevar encima a un humano que, 6.500 años después, aún no se ha acostumbrado al invento de la rueda, no en el sentido mecánico de que gire sobre un eje sino en el psicológico de que le haga sentir el poder de avanzar sin esfuerzo y más rápido que los otros. Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo, dijo Arquímedes de la palanca; dadme una rueda y moveré el mundo alrededor del eje de mi ego.

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