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Hoja de calendario | Monopolios

Dos grandes entidades bancarias, una de ellas rescatada con fondos públicos, se han fusionado para dar lugar al mayor banco del país y conseguir una mejor cuenta de resultados. Esto último se logrará mediante el cierre de oficinas y, sobre todo, mediante una significativa reducción de plantilla: el mismo negocio con menos gastos fijos es más negocio, y tanto el Estado español como la Unión Europea, que consideran beneficioso mantener la competencia en los mercados para defensa del consumidor, lo han autorizado, vaya usted a saber por qué.

Concentración frente a competencia. Es un viejo dilema en que pugnan los intereses de los productores y de los consumidores. Un dilema del que depende, evidentemente, el sistema de precios. Y nunca están claras las premisas que determinan el equilibrio virtuoso: ¿por qué se autoriza la concentración de empresas hasta un punto determinado? ¿Para qué sirven las instituciones económicas de defensa de la competencia que mantienen nuestros escrupulosos sistemas políticos?

En el caso de la banca, el enigma es antiguo y no lo vamos a esclarecer aquí. Lo que probablemente no hayan visto del todo los responsables del sistema bancario es que su papel se acaba irremisiblemente: vivimos ya en un mundo de dinero gratis, o tan barato que no habrá sitio para la intermediación. Y, desde luego, las grandes tecnológicas multinacionales pueden ejercer ese papel como parte de su negocio. Ya lo hacen, de hecho, mientras va desapareciendo el metálico, sustituido por dinero virtual. Los viejos bancos siempre al borde de la usura, con torvos cajeros con manguitos contando billetes tras las siniestras ventanillas, son cosa del pasado.

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