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El mundo por de dentro | Políticas de vacunas políticas

“Mientras el virus continúe circulando en cualquier lugar, la gente seguirá muriendo, el comercio y los viajes seguirán viéndose interrumpidos y la recuperación económica se retrasará aún más”, esta es una de las principales advertencias del director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, esta semana. “La brecha en la vacunación contra el Covid-19 entre los países ricos y pobres se amplía cada día”. La OMS diseñó el COVAX, un sistema para la distribución equitativa de las vacunas en los países de menos ingresos. En enero advirtió de la necesidad de tomar medidas urgentes para garantizar una distribución equitativa de las vacunas. Los países ricos "ahora, están vacunando a personas más jóvenes y sanas con bajo riesgo frente a la enfermedad, y a costa de la vida de los trabajadores de la salud, las personas mayores y otros grupos de riesgo en otros países”. “La distribución desigual de las vacunas no es solo un ultraje moral. también es económica y epidemiológicamente contraproducente”. “Hasta ahora, AstraZeneca -según la OMS- es la única empresa que se ha comprometido a no beneficiarse de su vacuna durante la pandemia, y ha otorgado licencia de su tecnología a otras compañías, en Corea y en India, para que produzcan vacunas de las que el 90% se han distribuido a través de Covax”.

En Israel, Netanyahu ha hecho de la campaña de vacunación su campaña electoral, para evitar los juicios por corrupción, aunque no está claro que lo haya conseguido. Orbán en Hungría ha marcado diferencias con la Comisión Europea encargando en solitario vacunas Sputnik a Rusia, sin que Putin tenga la aprobación por la Agencia Europea del Medicamento, que no la tiene, y que se fabrique en la Unión Europea; son las exigencias de la Unión. Rusos, chinos, incluso cubanos, utilizan sus respectivas vacunas cómo embajadores de buenas intenciones en distintos países del mundo. Pero, sin duda, la mayor instrumentalización política de la vacuna ha sido la del premier británico, Boris Johnson: "Los auténticos motivos por el que hemos vacunado ya a más de 28 millones de británicos, queridos amigos, son el capitalismo y la avaricia", ha explicado ante los diputados de su partido.

La vacuna Astra Zeneca ha sido fabricada por británicos y suecos, es "fruto de la cooperación internacional", como ha señalado Johnson. Tiene fábricas en Inglaterra y en Suecia -los centros de I+D-, Países Bajos, en Italia, hasta una docena. La empresa tenía comprometido con Gran Bretaña 100 millones de dosis, 400 millones con la UE, y desde agosto 300 con Estados Unidos. Mientras Gran Bretaña lleva vacunados a la mitad de sus 65 millones de habitantes; en la UE los vacunados son el 4,1%. Ahora, cuando se han encontrado 30 millones de dosis en la fábrica italiana, Bruselas pretende bloquearlas e imponer el control de las exportaciones. Esta medida puede romper las cadenas de producción de la multinacional, porque Europa no es autónoma en la producción de vacunas, sino que, tras el brexit, depende del Reino Unido. La tarjeta verde sanitaria europea que equivale a un pasaporte o visado sanitario se dará a partir de junio; puede ser un tema de negociación para los británicos que desearán evitarse continúas PCR en sus desplazamientos por la UE. Esta podría ser una contrapartida. Además, la UE abrirá el abanico de vacunas: incluyendo la Johnson & Johnson, norteamericana, y la Sputnik rusa, para sacudirse la dependencia “del capitalismo y la avaricia”. 

La definición de cuáles se consideran “mercancías estratégicas” y las implicaciones económicas y financieras de reasignar las cadenas de suministro es una de las consecuencias que subraya el estudio sobre "Implicaciones Geopolíticas de la Pandemia Covid-19”, que publicó en diciembre el Parlamento Europeo. Se mantendrán las tendencias estratégicas previas a la pandemia, pero las novedades en el futuro saldrán de las incertidumbres: “la definición de relaciones bilaterales con Estados Unidos, China, Rusia, o los estados vecinos”; “el cambio climático y la regulación de la digitalización” que requieren cooperación internacional; la desinformación que está entrando en una nueva era; “la salud mundial es quizá el único ámbito en que existe un consenso de que es necesaria una mayor cooperación internacional”. En ese ámbito COVAX, "es parte de un esfuerzo global sin precedentes para suministrar vacunas para al menos el 20% de la población de cada país particularmente durante 2021, con el fin de proteger a las personas con mayor riesgo de presentar formas graves de covid-19 y salvar vidas”. 

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