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Joaquín Rábago

Egoísmo estadounidense

Hay quienes, ilusos, pensaban que con la salida de Donald Trump de la Casa Blanca y la llegada del demócrata Joe Biden, EEUU iba a volverse mucho más altruista en su trato con los aliados europeos.

Pero la superpotencia tiene sólo intereses y ha vuelto a demostrarlo en el asunto de las vacunas con la negativa de Biden a autorizar la exportación a Europa de 30 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca almacenadas en Ohio.

Fiel en este caso a la doctrina Monroe – “América para los americanos”- el Gobierno de Washington ha decidido que esas dosis se queden en el continente y sirvan para vacunar a sus vecinos mexicanos y canadienses. ¡Algo es algo!

En Berlín no ocultan el enfado por lo que muchos perciben como puro egoísmo norteamericano, pero son conscientes de que no pueden hacer nada y señalan que en cualquier caso correspondería a la Comisión Europea tomar medidas.

Algo parecido ocurre con otra vacuna, aunque esta vez no es europea, la de Johnson & Johnson, que servirá para vacunar primero a los propios estadounidenses antes de que se autorice su exportación a la Unión Europea.

Todo ello indigna al presidente del grupo popular en el Parlamento de Estrasburgo, Manfred Weber, partidario de que la UE actúe del mismo modo y prohíba de inmediato la exportación de las vacunas producidas en el Viejo Continente hasta que no esté surtido el mercado europeo.

Europa es de hecho el mayor productor mundial de vacunas y se ha quedado con un palmo de narices por culpa del comportamiento irresponsable de laboratorios como el anglosueco Astrazeneca.

“Hemos dejado hacer a las empresas y muchas de ellas han actuado según el lema de que quien más paga, algo obtendrá a cambio”, critica el europarlamentario, que cita a Arabia Saudí en ese contexto (1).

La lucha contra la pandemia tiene que ser, sin embargo, una tarea colectiva porque sólo entre todos se conseguirá vencer al virus, por lo que no tienen cabida en esa lucha los egoísmos nacionales.

“No me gustaría, dice Weber, ver cómo los norteamericanos celebran con barbacoas su próximo fiesta nacional, el 4 de junio, mientras los europeos no podemos ir de vacaciones”.

“Hasta ahora EEUU no ha dado muestras de solidaridad: en el tema de las vacunas no coopera, y esto es una prueba para Occidente”, se queja el político conservador bávaro, que no oculta su indignación por tal comportamiento.

EEUU ha activado la ley de la producción para la defensa, que data del comienzo de la Guerra Fría, con Harry Truman en la presidencia de ese país.

Dicha ley autoriza al presidente a exigir a las empresas que den absoluta prioridad a los contratos para materiales considerados necesarios para la defensa nacional además de prohibir su acaparamiento y la especulación con los precios.

Como explica Weber, los estadounidenses han recurrido en el asunto de las vacunas al derecho de guerra mientras que Europa se apoya en el derecho administrativo.

La Comisión Europea pecó acaso de buena fe al creer que los laboratorios cumplirían lo acordado, pero en el caso al menos de AstraZeneca no ha sido así.

Lo que se deduce de lo ocurrido es la imperiosa necesidad de aumentar la capacidad de producción del continente – el Reino Unido hace como siempre rancho aparte- y la insuficiencia de confiar exclusivamente en la iniciativa privada.

Europa tiene que invertir miles de millones de euros para estar en condiciones de enfrentarse con éxito a las mutaciones del virus. Y debe estar al mismo tiempo preparada para las inevitables futuras pandemias. No pueden tolerarse más desastres.

  1. Declaraciones al semanario Der Spiegel.

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