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Diario de Mallorca

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Tribuna

La mujer en la Universidad

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, fue una fecha muy bien elegida. Marzo es el mes de la primavera, de la esperanza, de la reivindicación. Es el mes del «pan y rosas». Es el mes de reclamar la madurez de una sociedad más igualitaria. Es el mes de la presencia masiva de las mujeres de todo el mundo demandando su lugar. Es el mes de la reflexión, de abrir puertas y ventanas y mostrar la realidad desigual de la vida de las mujeres de todo el mundo en su vida personal, familiar y profesional.

El día internacional de la mujer es también para nosotras, docentes e investigadoras de la Universidad, un momento para la reflexión, el debate y la reivindicación. Un vistazo rápido a los datos indica que el porcentaje de mujeres que acceden a la Universidad y se gradúan es mucho más elevado que el de los hombres. Sin embargo, su presencia en las diferentes figuras profesionales de la carrera universitaria es muy inferior. Además, ese porcentaje disminuye a medida que se avanza en la pirámide profesional hasta llegar a la cátedra, que ocupan apenas un 13% de mujeres respecto al 25% de hombres. La gestión de alto nivel en equipos de gobierno rectoral, o el asiento en el Consejo de Gobierno de la Universidad, vinculado a la dirección de un Decanato o un Departamento, arroja también porcentajes muy por debajo incluso del 40%, en una distribución 60/40. Por no hablar de la presencia testimonial de las rectoras en nuestro país: solo un 4% del total de universidades están presididas por una mujer.

La carrera docente e investigadora de las mujeres en la Universidad solo puede ser vocacional. Es una carrera de fondo de alta exigencia y muy largo recorrido. Es cierto que aporta una gran dosis de satisfacción personal por los logros que se van consiguiendo en ese camino: el crecimiento personal y profesional, la contribución a la investigación o la actualización permanente. También la satisfacción de poder acompañar la formación y visualizar el cambio que ello produce en el alumnado. Igualmente tiene muchas dificultades en cuanto a la conciliación entre los ámbitos profesional, personal y familiar. De hecho, hablamos de ámbitos antagónicos: bajar el ritmo para formar una familia o asumir determinados cuidados familiares significa mermar o incluso renunciar a la promoción. La mujer en la Universidad se enfrenta a la desigualdad. Es por ello que su presencia como profesora (sea contratada doctora, titular de Universidad o catedrática), como Investigadora Principal de equipos de investigación o como Rectora de la Universidad, es muy inferior a la que debería. No nos referimos solo al 50% de partida. Nos referimos al peso del porcentaje en función de su mayor presencia en la Universidad, su adherencia a la carrera universitaria, los resultados obtenidos en Grados, Másteres y/o Doctorados y su capacidad manifiesta de gestión.

Es necesario incorporar la sensibilidad de género en las políticas orientadas al sistema universitario. Es importante dar visibilidad a los hándicaps que tienen las mujeres que deciden iniciar una carrera docente e investigadora; y prestar apoyos para que no tengan que renunciar a su vocación profesional y a su realización personal. Es cierto que ha habido un cambio generacional en los últimos años, pero todavía queda mucho camino por recorrer en cuanto a sensibilidad política e institucional con la realidad que vivimos muchas mujeres en el ámbito académico. Esta situación no dista demasiado de lo que podemos observar en otros ámbitos de la sociedad, dónde la mujer sigue teniendo dificultades para acceder a determinados puestos en condiciones de igualdad.

Estamos agradecidas a todas las mujeres que nos han precedido. Ellas abrieron el camino a seguir luchando para ser las dueñas de nuestros sueños y construir nuestro destino. Lanzamos un mensaje de esperanza y de ilusión, para que las mujeres jóvenes que hoy se plantean iniciar una carrera profesional en la Universidad, se sientan apoyadas y respaldadas tanto por su grupo de investigación, como a nivel político e institucional.

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