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Aznar, muy contento de haberse conocido

Quizás sea la abundante dieta de sapos con la que se ha alimentado durante sus largos años de dedicación a la política, pero don José María Aznar envejece mal. Se le ve arrugado y renegrido, como una momia azteca, y en su forma de enseñar los dientes hay más de mordisco que de carcajada. Aquel bigote que nos hacía recordar a Charles Chaplin, cuando asumió el liderazgo del PP desde la presidencia de la comunidad de Castilla y León, ha desaparecido por completo. Aunque en su gestualidad quedan restos de la ridícula soberbia con la que transitó por el escenario político mundial a raíz de la famosa foto de las Azores y de su subalterna complicidad con el inquilino de la Casa Blanca. Tiempos felices en los que lo mismo hablaba catalán en la intimidad , para conseguir de Jordi Pujol el número de diputados que le abrirían las puertas de la Moncloa, que parloteaba en español con acento norteamericano después de una visita al rancho de los Bush, en Tejas. De aquel Aznar a este que se dejó entrevistar por Jordi Évole en la televisión no hay demasiada diferencia, entre otras cosas porque el personaje está muy contento con haberse conocido y rechaza cualquier asomo de autocrítica. Todo lo que hizo fue verdad, o guiado por la pretensión de serlo, y no puede atribuírsele que haya mentido deliberadamente. Así, cuando se sumó a la postura de Bush y Blair sobre la existencia de armas de destrucción masiva en manos de Sadam Hussein para justificar la invasión de Irak, insiste en que se creyó las informaciones de los servicios secretos norteamericanos. Unos informes chapuceros que huelen a mentira desde muy lejos porque parece obvio que si Sadam Hussein hubiera dispuesto en realidad de esa clase de armamento nadie se hubiera atrevido a atacarlo. Y algo parecido ocurre con la autoría de los atentados del 11- M, atribuidos por el Gobierno en funciones a la banda terrorista ETA, cuando en realidad el sospechoso principal desde poco después de producirse fue un grupo de radicales islamistas. Al menos, esa es la versión oficial y lo que se deduce de la sentencia que juzgó a los supuestos autores. Lo que Aznar no aclaró en la entrevista fue por qué se insistió en la autoría de ETA aun después de producirse la detención de algunos de los islamistas. Lo cierto es que días antes se había localizado a un comando de ETA que conducía hacia Madrid por el corredor del Henares a un furgón cargado hasta los topes de explosivos. Y en los medios se especuló con la posibilidad de que se estuviese preparando un gran atentado en Madrid. Como el que luego se produjo aunque los supuestos autores acabaran siendo otros. Por lo demás, Évole no pudo sacarle al expresidente del Gobierno ninguna cosa que ya no supiésemos. O sospechásemos. Por Rajoy, al que nombró para sustituirlo, no pondría la mano en el fuego. Y por aquellos que heredaron de él un partido unido, pues tampoco. Al término de la entrevista volvió a lucir los dientes. y a fruncir el ceño. Es su forma natural de ser. 

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