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Matías Vallés

Boulevard | La temporada empezará en mayo (22), julio (15) o septiembre (1)

La pandemia interrumpió las gestiones del piloto Fernando Alonso para adquirir un lujoso chalet en Camp de Mar, valorado por encima de los diez millones de euros

En el mapa de la universidad de Lyon publicado por Gilles Kepel, las flechas en negro no miden migraciones sino flujos terroristas.

Antes de cerciorarse del regreso de los turistas, cabe averiguar si a los nativos nos permitirán regresar a Mallorca, si este exilio interior concluirá algún día. Triunfan los partidarios del prohibido vivir, aunque las restricciones no desbaratan a quienes mantienen sus sueldos íntegros, tanto si trabajan como si son cargos políticos.

El mes fundamental de la temporada turística no es agosto, sino el ajetreado febrero de las contrataciones familiares. El sesudo Financial Times se pregunta esta semana «¿cuándo pueden los británicos volver a empaquetar a sus hijos, sus cubos y palas y viajar a Mallorca?». Los gobernantes ingleses y mallorquines solo responden con evasivas. Es preferible guiarse por el turoperador Jet2, heredero de Thomas Crook que trabaja con tres escenarios para reanudar los vuelos. En concreto, el 22 de mayo, mediados de julio o el 1 de septiembre.

Se habrán fijado en que no hemos detallado el año. Exgigantes como el nacionalizado TUI trabajan con la perspectiva de que Mallorca no alcanzará su pleno rendimiento turístico hasta 2023-2024, solo entonces podrá hablarse de regreso a 2029. Se plantean además un nuevo modelo de negocio turístico en la isla. En fin, Anthony Fauci, el zar antipandemias estadounidense, espera «alcanzar algún tipo de normalidad en otoño».

Es comprensible la indignación de los sanitarios, ante las Medallas de Oro que les otorga el mismo Govern que les recorta los sueldos. Una presea dorada para veinte mil personas, suerte que en pandemia no habrá que servirles un cóctel a todas ellas. La situación siempre puede empeorar, y lo logra cuando los Premios Ramon Llull no solo se dirigen a sectores tan esenciales como los gestores administrativos o la industria (?), sino que recompensan a «la ciudadanía en general». Premiar a todos equivale a no premiar a nadie, objetivo cumplido.

En el mapa de la universidad de Lyon publicado por Gilles Kepel, las flechas en negro no miden migraciones sino flujos terroristas.

El comité de crisis de Son Espases reunido el cuatro de febrero insistía por tres veces en que la vacunación futura se restringirá a sectores en «primera línea», un mes largo después de la vacunación de los espabilados que en ningún caso podían presumir de dicha condición. Mallorca ha asistido a un atropello que devuelve al apogeo de la corrupción, sin repercusión alguna para los implicados en la cacicada. Con los criterios adoptados en las vacunaciones irregulares, ni un crimen de sangre justificará una dimisión.

La pandemia interrumpió las gestiones de Fernando Alonso para adquirir un lujoso chalet en Camp de Mar, por encima de diez millones de euros. La hermana mayor del piloto, la doctora Lorena Alonso Díaz, visitó la mansión en compañía de Pedro Martínez de la Rosa, también profesional de la Fórmula 1 y vecino de Portocolom. El confinamiento anuló esta y otras inversiones millonarias. Conviene recordar que en el mismo enclave tuvo casa Michael Schumacher, que sigue confinado en Andratx.

Estoy condenado a entenderme con Àngels Fermoselle, pero incluso como lector voraz me sorprendió una semana atrás al narrar su estrategia de defensa contra ciclistas y patinetes homicidas, armada de un «carrito de la compra» que «tiene ruedas y hace que me sienta menos frágil ante los canallas que invaden los espacios que deben ser seguros y sagrados. Les planto el carrito delante y deben frenar o apartarse. Muchas veces les increpo a voces». No hay quien pueda con el cóctel feminista de cólera y coraje, la autodefensa ciudadana ante la inhibición policial. En mi caso utilizo un paraguas.

La imagen que hoy nos ilustra también debería preocuparnos. El mapa de una zona del mundo que les sonará ha sido confeccionado por Fabrice Balanche, profesor de la universidad Lyon-II, y publicado en el libro El Profeta y la Pandemia de Gilles Kepel, tal vez el islamista más reconocido de Europa. Las flechas que enlazan Argelia con Mallorca no merecerían mayor explicación, salvo que un examen apresurado las atribuiría a la corriente migratoria en pateras. La realidad es bastante más inquietante. Los vectores negros corresponden a «Rutas aéreas de regreso de la jihad». Las autoridades serán las últimas en enterarse.

Reflexión dominical geográfica: «Desde que Madrid prohíbe que los catalanistas gobiernen Cataluña, los catalanistas gobiernan Madrid».

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