Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Miguel Vicents

Los huevos de Podemos

Las UCI de los hospitales de Balears están saturadas; el proceso de vacunación en las islas, interrumpido al menos hasta la segunda semana de febrero; enero es el mes con más muertos de toda la pandemia en las islas; la destrucción de empleo avanza al ritmo de un nuevo virus mortal; cierran negocios cada semana al no poder aguantar las restricciones y los empresarios aseguran que Mallorca no resistirá otro año sin temporada turística.

Sin embargo, para el grupo parlamentario de Podemos, partido de Gobierno en Balears, lo importante en este momento tan delicado es que los escolares de las islas consuman en los comedores de los colegios huevos de gallinas criadas en libertad. Esa ha sido su propuesta estrella de la semana en el Parlament, la más llamativa. Ciudadanos semiconfinados por las duras restricciones y gallinas ponedoras pastando a sus anchas por el campo para mejorar el bienestar del oprimido colectivo de las aves de corral. Lo que sería una propuesta muy positiva y saludable si se le pudiera atribuir además el don de la oportunidad de la que ahora carece por completo, en el peor momento de una pandemia. En estas circunstancias, el reglamento de la cámara debería dar a la presidencia la potestad excepcional de mandar al cubo de la basura todo lo que no sea absolutamente necesario y prioritario para la supervivencia de los ciudadanos. Aunque el humor también lo es. Y lo cierto es que entre los huevos de Podemos y los semitonos del Obispo al saltarse los protocolos de vacunación al final hemos pasado una semana muy entretenida, mientras el partido morado y el prelado subían al cielo de las portadas por un motivo muy similar. Su inoportunidad y falta de sintonía con el momento tan grave que la sociedad está viviendo.

Compartir el artículo

stats