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Pedro Villalar

Zona catastrófica y lucro cesante

El Ayuntamiento de Madrid ha pedido formalmente al Gobierno de Pedro Sánchez que la capital del reino sea declarada zona catastrófica una vez realizado un cálculo abrumador de los daños: al menos 1.398 millones de euros en pérdidas por la gran nevada. Lo ha explicado el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, tras la Junta de Gobierno en la que se ha aprobado el balance del quebranto.

La nevada ha sido realmente «histórica» (esta vez no se ha utilizado el término en vano), tiene carácter excepcional y ha producido daños, evidentemente, pero la cantidad citada resulta sorprendentemente alta, si se piensa que la nieve es un fenómeno meteorológico ‘blando’, que raramente produce víctimas mortales y cuyos estragos son limitados. La sorpresa se disipa cuando se lee el pormenor del presupuesto que el alcalde de Madrid quiere endosar al gobierno —esto es, a todos los españoles— , y se advierte que el «lucro cesante», debido a la paralización de la economía, es de 998 millones de euros.

Algún comentarista ha dicho que estas son las cuentan del Gran Capitán, porque uno no quiere ni imaginarse qué pasaría si el Estado hubiera de cargar con el lucro cesante de la hostelería a causa de la covid-19, pongamos por caso. Según esta curiosa interpretación del papel del Estado según algunos liberales, el día en que la flota pesquera del Cantábrico no puede salir a faenar por temporal, también que tendríamos que resarcirla entre todos. Es posible auxiliar a determinados sectores afectados por una contrariedad grave, pero esta excéntrica argumentación no puede ser ni mucho menos la norma.

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