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Fuera de trama

Listas, listas, listas

Listas, listas, listas

Listas, listas, listas INGIMAGE

Si por algo se caracteriza el mes de diciembre, más allá del Puente de la Constitución, el Gordo de la Lotería, o, cómo no, la Navidad –el nacimiento de Jesús, que matizaría Pablo Casado–, es por ser el mes de las listas, los rankings y las recopilaciones.

En el pódium de las listas, está la de regalos que los niños y niñas (y no tan niños y niñas)piden en la carta a los Reyes Magos. Ni siquiera en este desquiciado año pandémico ha cambiado mucho: los primeros clasificados siguen siendo los videojuegos, juguetes, muñecos, bicicletas o monopatines.

Tampoco puede faltar la lista de la compra para la cena de Nochebuena y resto de atracones, aunque este año esté perdiendo puestos y, caso de hacerse, será mucho más corta, como corta será la de invitados a esos festines.

Pero si hay un tipo de lista que me produce alergia son las listas de “los mejores”: las mejores películas del año, los mejores juegos, las mejores series, los mejores memes… Los grandes entes tecnológicos no se quedan atrás: Facebook te ofrece la lista de tus publicaciones que más han gustado, Spotify de las canciones que más has escuchado, una app específica para Instagram el Top 9 de tus fotografías…, y en el mundo de la literatura, hay pocos prescriptores o bloggers que se resistan a hacer su propia clasificación de los mejores libros.

Apuesto a que una de las listas top, la de propósitos para el nuevo año, será muy diferente en esta ocasión. Si no han quemado la que escribieron para el 2020 (o reciclado, los más ecológicos y mentalmente estables), échenle un vistazo. Y si ya no la tienen, miren la de Robyn Schall, quien la compartió en redes sociales mientras se dejaba vencer por un ataque de risa tomándoselo de la mejor forma que se me ocurre para estar en el mundo: con humor. “Propósito 1. Ganar más dinero (en paro desde marzo). 2. Viajar más (no hace falta explicar nada; aun así, su carcajada lo dice todo). 3. Perder peso (véase el antes y el después). 4. Ser más sociable (nueva risotada). 5. Llorar menos (ha llorado todos los días de la pandemia, nos cuenta). 6. Pasar más tiempo con su abuela (murió este año, dice ya con su carcajeo totalmente fuera de control)”.

Mucho me temo que enla suya se verán reflejadas demasiadas listas. Nos lo podemos tomar con su humor contagioso y vivificante o echarnos a llorar y decir que la vida es una mierda. Pero no, no lo es. Por eso nos agarramos a ella con tanta fuerza. Porque, como decían los personajes de The End of the F***ingWorld, “Estar muerto (sí) es una mierda. Te pierdes todo”. Si tuviera que hacer una lista de las mejores series del año, incluiría esta divertida, macabra y tierna road trip entre mis favoritas.

Pero, qué demonios. Voy a vencer mi alergia y fabricar mi propia lista. Y, como está mandado en el que es también el mes más ñoño del año, la haré de cosas buenas. De las cosas buenas que nos ha traído el 2020:

1. Redefinir nuestras amistades. Saber a quién sentimos de verdad no poder dar un abrazo, y con quién nos conforta mascullar un simple «qué tal» parapetados tras nuestra mascarilla y nuestra distancia. Y lo mejor es que todo queda entre nosotros y ese trozo de tela que no deja traslucir los sentimientos. ¿No es genial?

2. Redescubrir nuestro entorno. ¿Encontraste esas viejas cartas de tu ex en un rincón del altillo y lloraste de la risa? ¿Recorriste el parque más cercano a tu casa y prestaste atención por vez primera a los árboles que lo habitan? ¿Tiraste por fin los apuntes de la universidad tras quince años acumulando polvo en uno de tus armarios? Entonces, algo has ganado. Aunque sea espacio.

3.Modificar nuestras prioridades. ¿Descubriste que no necesitas comprar ropa nueva cada temporada? ¿Que prefieres pasar tiempo con tus padres y hermanos –sí, aunque discutas la mitad de las veces– antes que con esa panda de descerebrados con los que te ibas de cervezas? ¿Que las listas, después de todo, igual no son tan malas?

Y para el 2021, me quedo con dos propósitos: apreciar cada momento presente y cuidarme y cuidar, eso sí, sin dejarme paralizar por la incertidumbre. Seguir viviendo, pero como queremos durar un poco más, hacerlo con cabeza.

Les deseo unas muy felices navidades, o solsticio, o vacaciones, o con lo que le apetezca quedarse a cada uno.

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