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Carmen Pérez Novo

Cáncer del aparato genital femenino

La importante detección precoz

Casi siempre, cuando escuchamos la palabra cáncer, nos embarga un temor y un sentimiento de impotencia, debido a que es la segunda causa de muerte de la población mundial. Porque, a pesar de los múltiples estudios que se están realizando en los últimos años, hay muchas incógnitas que la ciencia aún no ha sido capaz de desvelar y que impiden conocer las causas y el mecanismo biológico que permiten el desarrollo de la mayoría de los tumores. Ahora bien, sabemos que se pueden evitar algunos tipos de patología maligna eliminando los factores de riesgo (el tabaco lo es para determinados tipos de enfermedad maligna de pulmón y laringe). Sin embargo, en otro tipo de tumores, no se conocen estos factores, por lo que hay que recurrir al diagnóstico precoz y este resulta relativamente fácil en el aparato genital femenino (en donde el más frecuente es el de mama, seguido del de aparato genital, que afecta, por orden de prioridad al cuello y cuerpo uterino, ovario, vulva y vagina), pues, al estar constituido por órganos accesibles desde el exterior, es posible detectar las alteraciones celulares que preceden al proceso canceroso, lo que va a permitir un tratamiento y curación, en un elevado porcentaje de casos, antes de la aparición del tumor cancerígeno propiamente dicho.

De ahí la gran importancia que tienen las revisiones periódicas que consisten en una visita al ginecólogo en la que este, tras realizar una historia clínica, procede al examen mamario y genital, a la práctica de una ecografía y a una toma citológica, totalmente indolora, de las células del cuello uterino que, posteriormente, se extienden sobre un cristal, se fijan y se tiñen con el método del Papanicolau (de ahí su nombre), para ser finalmente observadas al microscopio. De esta manera tan sencilla se pueden realizar, con relativa facilidad, detecciones precoces. No debemos olvidar que el cáncer, en su inicio, se desarrolla sin dar síntomas y que el diagnóstico precoz consiste en descubrirlo en fase oculta, de modo que hasta que adquiere un carácter invasivo disponemos de meses, e incluso años, para conseguir una curación definitiva. Qué duda cabe que detectar precozmente el cáncer ginecológico y vencerlo es posible; para ello, lo único que necesitan señoras y señoritas, es algo tan sencillo como acudir a las revisiones ginecológicas periódicas a su médico y no esperar a la aparición de los signos de alerta.

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