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Marta Torres

Salvavidas de cuatro patas

Se llama Nara, es tranquilota, «pacientérrima» con los niños y tiene unos preciosos ojos dorados. Aira, José y Míriam la acarician. Sonríen. La peinan. La pasean por el colegio tirando de la correa con sus pequeñas manitas. El objetivo de Nara, que es una perra de terapia, es estimular a estos tres niños, que tienen necesidades especiales. Que hablen. Que se muevan con más soltura. Que sean capaces de interpretar sus emociones. Y, sobre todo, que en el momento que están con ella sean felices. Nara es una salvavidas. Una heroína.

Tener un perro es una bendición. Aunque llene la casa de pelos y de vez en cuando decida que tu ropa, un zapato o la esquina de un mueble son más divertidos que las cuerdas, pelotas y juguetes que colonizan cada rincón del hogar. Un perro siempre se alegra de que llegues a casa. No pide explicaciones. Te da cariño. Te hacer reír. Te saca de paseo. Te mira como si fueras lo más importante del universo. No te juzga. Te invita a jugar. Consigue que nunca te sientas sola. Te escucha sin rechistar. Un perro no es una mascota. Es un compañero de vida. Un salvavidas peludo de cuatro patas que siempre estará ahí. Algunos, como Nara, son héroes. Por eso hay pocas cosas en el mundo más miserables que maltratar a un perro.

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