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José María de Loma

El precio de las mascarillas

Se ha ido un señor a Portugal, ha comprado un paquete de veinte mascarillas y ha pagado 1,74 euros. Lo siguiente que ha hecho no es ponerse una. Ha sido colgar un vídeo. Y se ha hecho viral. Un vídeo viral en tiempo de virus que versa sobre el virus.

Las mascarillas en España son muchísimos más caras. Hasta casi un euro una. Ese paquete podría haber costado en nuestro país 19 euros. La clave está en el IVA. Mientras en Portugal se ha aprobado un decreto por el que a las mascarillas quirúrgicas se le aplica un 6%, en España el impuesto para los productos sanitarios se fija en el 21%. Están demasiado ocupados en intercambiarse jueces. También en otros países la mascarilla o barbijo, delicioso término, son más baratas. Luego dicen que las cambiemos con frecuencia, que las quirúrgicas solo valen para cuatro horas. Apueste a que mucha de la gente que ve lleva la misma del día antes. No se cambian de calzoncillos van a cambiarse de mascarilla.

La mascarilla es un artículo de primera necesidad pero alguien se está lucrando y además se permite la especulación

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Con las mascarillas nos clavan por la cara. La mascarilla es un artículo de primera necesidad pero alguien se está lucrando y además se permite la especulación. Se nos están desabrochando las orejas pero también se nos están vaciando los bolsillos. Los que oyen mal lo tienen más difícil: es complicado leer los labios a quien lleva mascarilla. Sin embargo, es imposible hacerse el sordo cuando nos dicen el precio. La mascarilla nos esconde la sonrisa, pero es que no hay nada de qué reírse. El presupuesto para mascarillas se nos va de las manos (y de la cara) y habrá quien a fin de mes tenga que llevar una hecha en casa, tal vez chapuceramente, con una bufanda.

Decía Gómez de la Serna que la bufanda es para los que bufan de frío. Se ven aún pocas bufandas, prenda que un torpe greguerista definiría como gusanotes amigables. Hay escritores que son en realidad una bufanda. Algunas bufandas vienen que con su escritor adherido y no hay manera de echarlas al cuello así que es mejor llevarte al escritor de cañas. Va a ser difícil que este invierno nos entre frío por la boca. En boca con mascarillas no entran moscas. Por si las moscas conviene preguntar en varios establecimiento por los precios, dado que ya se venden también en los súper y otros lugares.

Quién indemniza a los fabricantes de pintalabios. El que cree que una mascarilla debe llevar una bandera no cae en la cuenta de que él se convierte en un mástil. El calvo con mascarilla negra sueña con invertir los términos. Los negacionistas llevan mascarilla en el cerebro. A los acostumbrados a llevar bozal no les extraña este tiempo.

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