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El precio de los hijos

El mercado laboral penaliza la maternidad

La maternidad tiene muchas compensaciones, pero en lo profesional las mujeres continúan siendo penalizadas por tener hijos. En España, una de cada tres mujeres dice haber sufrido discriminación laboral por ser madre, y el 68% afirma que, de haber contado con medidas de conciliación, habría tenido más hijos. Esa contabilidad está sacada de un estudio impulsado por el Club de Malasmadres, dentro de la campaña «Las invisibles».

El título elegido ya de por sí es elocuente. Las Malasmadres se han propuesto «destapar» cómo la maternidad empuja a las mujeres a un territorio profesional más sombrío que el de sus compañeros varones. Esta semana presentaron un informe, para el que consultaron a cerca de cien mil mujeres. Hasta un 75% de las mujeres encuestadas aseguró sufrir algún tipo de discriminación en el trabajo tras haber sido madre: el 37%, directamente, a través de un cambio en las funciones o por los comentarios negativos de los compañeros. Un 22% de ellas contaron que habían sido expulsadas del mercado laboral, no les renovaron el contrato o fueron despedidas tras la maternidad.

Tan solo un 16% de las mujeres dijo tener acceso a la jornada laboral intensiva, una de las medidas de conciliación que, según las participantes en la encuesta, es más efectiva a la hora de conciliar.

Aunque durante el permiso de maternidad el 75% de las mujeres recibía apoyo de sus parejas, después, hasta que los niños cumplieron 3 años, el 37% de las mujeres depositó su confianza en la escuela infantil. En el 29% de los casos fue la propia madre la que asumió ese cuidado, con el consiguiente coste laboral; en el 18%, las abuelas, y solo en un 6% de las ocasiones fue el padre el que asumió esa responsabilidad.

«La sociedad confunde el hecho de tener menos hijos o hijas con una cuestión de egoísmo o cambio de valores, pero la realidad que subyace es una discriminación y precariedad laboral que lleva a la mujer a desistir de lo que sería su ideal».

Maite Egoscozabal, responsable de investigación social del Club de Malasmadres, subrayó, al presentar «Las Invisibles», que «la sociedad confunde el hecho de tener menos hijos o hijas con una cuestión de egoísmo o cambio de valores, pero la realidad que subyace es una discriminación y precariedad laboral que lleva a la mujer a desistir de lo que sería su ideal».

Las entrevistas se llevaron a cabo en febrero, cuando la pandemia por el coronavirus aún no había entrado en eclosión. Cuando eso sucedió, en los meses de confinamiento, los problemas de conciliación en muchas familias se hicieron más patentes y las mujeres fueron las que salieron peor paradas. Son pocos los países que han adoptado medidas específicas para paliar los efectos que la crisis sanitaria, económica y social ha tenido y tendrá en las mujeres. España está entre ellos. Las primeras estimaciones de la Organización de Naciones Unidas son dramáticas: 435 millones de mujeres en 2021 estarán en el lado de los pobres, un 11% más que si no hubiera estallado la pandemia.

El peso de los cuidados, de los niños, de los ancianos, de los discapacitados y los enfermos, recae en las mujeres, en todo el mundo. En los países con mayor precariedad económica el coste para ellas es brutal, pero incluso donde los derechos y la igualdad de la mujer no se ponen en cuestión, al menos públicamente, también se paga un precio por ser cuidadora, y muy especialmente por ser madre. «Estamos sufriendo discriminación laboral a diario, cuando la maternidad debería estar premiada y valorada», se quejaba esta semana Laura Baena, la presidenta del Club de Malasmadres.

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