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Bien mezclado

Tiene mucho mérito cuando al acabar su rueda de prensa en la librería, la antropóloga (por la Universidad de Barcelona) se va despidiendo de los periodistas y asegura a una de las más jóvenes que de lo que más orgullosa está es de sus hijos y nietos, ante todo lo demás. Contrasta y mucho con su Matricidi. El secret del patriarcat en ambas lenguas. Mientras la autora responde, su compañero atiende atento la explicación y postura que va descubriendo una inédita genealogía de las mujeres desde el imaginario colectivo. Plantea, Rosa-Elvira Presmanes Garcia, que existe una sólida alternativa al patriarcado y “su régimen de violencia y dominio”.

Un repaso que comienza en la Edad de Piedra y va de las cuevas a los templos. Un trabajo exhaustivo de dos años que la ha devuelto a Mallorca después de medio siglo. La presentación en Palma es el inicio de un tour de una autora ya conocida por La masonería femenina en España y Amalio: fuego, vapor y armas, entre otros muchos títulos. En la distensión comenta la participación de su padre en la revuelta de 1934 en Asturias, nos adentramos en la guerra civil, pasamos a comentar el “gen rojo” y se decide por unanimidad que realmente existe, claro que sí. Lo más divertido viene luego cuando alguien le pregunta si conoce Mallorca y responde que solo había estado aquí en un ocasión rocambolesca y que fue en el año 1968. Ha llovido aunque este sea un país de secano. Siempre es interesante oír las sensaciones que tienen todas aquellas y aquellos que marcharon y vuelven después de tanto tiempo. Sus sensaciones ante tanto cambio, en algunas cosas, ante tanto inmovilismo. De estos lustros libreros no soy capaz de olvidar a un cliente mallorquín que marchó a Chicago y vuelve muy de tanto en tanto. Eran dos o tres años antes del covid y aseguraba que ya no conoce su ciudad “ni la puedo aguantar”. “Las avenidas de Palma y su tránsito son inaguantables, ¡prefiero las de Chicago, por favor!”

Desde aquel junio o julio del sesenta y ocho todo ha cambiado y, lluvias aparte, le llama la atención las circunstancias actuales en un mundo azotado por la pandemia, pero recuerda claramente dónde estaban aquellos jóvenes de su generación y dónde estamos hoy. Era verano y vinieron Barcelona - Palma con el barco y un buen tramo de este iba cargado de “alternativos”, “bueno éramos hippies”, era el primer hippismo de la ciudad condal en nutrida expedición con El grup de Folk (Discográfica Quatre Vents) todos los miembros del grupo más un montón de amigas y amigos de la misma cuerda. Pertenecían al mismo: Sisa, Pau Riba, G. Jaraba, Eduard Estivill (hoy el contrarrevolucionario Dr. Estivill) entre otros. El caudal era bastante amplio y algunos miembros como el desaparecido Xesco Boix o Oriol Tramvia, algunos pertenecientes al Falsterbo3, daban heterogeneidad al movimiento. No olviden que al frente sus colegas de los Setze Jutges eran “más comprometidos con la política pero no tan antisistema como nosotros”, “nosotros fuimos la alternativa” y pensar que muchos jóvenes sólo conocen la alternatilla... ¡qué cosas! Piensen que con vasos comunicantes, o no, todo junto y bien mezclado constituía “la nova cançó”, eran rivales y eran amigos.

Llegan a Palma desde la Ciudad Condal y cuando tocan muelle, cargados de instrumentos y mochilas, todas y todos aquellos jóvenes peludos son parados por la Guardia Civil que los esperaba pacientemente. Van pidiendo documentación y a los más pintas o los más melenas los detienen y van directos al cuartelillo. “Nos sorprendió la llegada”, en Barcelona era un movimiento bien nuevo pero no había demasiados problemas. “Nos sorprendió y mucho que sin ningún motivo nos llevasen”.

La cosa fue así: barco de Barcelona, muelle, guardia civil y detención... pero hubo concierto. ¿Cómo? “Fue muy sencillo. La familia de Maria del Mar Bonet hizo unas gestiones”, solo recuerdo el barco y la llegada, “el recibimiento” y “lo bonita que era la casa de los Bonet”. La “gestión” fue rápida y los soltaron en pocas horas. Rosa- Elvira Presmanes no tenía ni veinte años y esta semana volvió de la mano de la doctora Dolors Marin para presentar su Matricidio, vaya tela. ¿Podrán ellas lo que no pudieron nuestros abuelos? La ley de Memoria Histórica hace su camino y estas amazonas de la cultura no se agachan ante nadie, hasta puede que acaben doblando la balanza de la infamia y el olvido, pero digo yo, qué tiempos aquellos en que algunos predicadores de hoy combinaban el régimen con “la ceba” y “la ceba” con el régimen. Caldito jugoso.

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