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Antonio Tarabini

Entrebancs

Antonio Tarabini

De la nueva normalidad al segundo oleaje

Hemos igualado en una semana los enfermos registrados durante los seis meses anteriores en que se contabilizaron infecciones. Al negativo julio ha seguido un agosto desbocado.

Después del confinamiento y del estado de alarma, atendiendo a las curvas de contagios que a finales de mayo se apuntaban, se nos garantizaba una "nueva normalidad" que implicaba una progresiva disminución del coronavirus y una cierta recuperación de nuestra actividad productiva especialmente la turística. Pero la realidad se ha transformado en un "segundo oleaje", un periodo negro de consolidación de la pandemia. Los registros han empeorado hasta coronar una perspectiva aciaga inimaginable en el peor momento de la primera oleaje. Hemos igualado en una semana los enfermos registrados durante los seis meses anteriores en que se contabilizaron infecciones. Al negativo julio ha seguido un agosto desbocado. La temporada turística ha terminado. Nuestra comunidad ha dejado de ser un destino seguro, lo que explica la reacción del Reino Unido y Alemania al prohibir de facto el turismo hacia Mallorca.

Hoy, en pleno segundo oleaje, podemos constatar con matices un amplio consenso social de que la pandemia provocada por el Covid-19 no es una mera circunstancia que nos afecta con mayor o menor intensidad a nuestra cotidianidad sanitaria. La realidad es que nos encontramos inmersos en una crisis sistémica no sólo de naturaleza sanitaria, sino también de índole social, económica, medioambiental, educativa y un largo etcétera. Tales realidades han creado un clímax de desconfianza, de inseguridad y de falta de perspectiva, especialmente en los segmentos sociales medio/medio y medio/bajo.

Las causas del segundo oleaje, la pandemia sanitaria, son múltiples. Las infraestructura y equipamientos sanitarios sin dudas son mejorables, pero no son la causa primera. El contagio mayoritario es de índole "social", léase encuentros de diversa índole entre familiares y/o amistades ; un notable pasotismo ciudadano (no sólo jóvenes) en referencia a las imprescindibles defensas (las tres M); sin pasar por alto los contagios colectivos en las residencias de mayores. Otro aspecto a considerar es el nivel de contagio en barrios y/o poblaciones cuyos residentes forman parte de segmentos socioeconómicos medios/bajos y bajos. El Govern aumentará las restricciones en las zonas más golpeadas por la pandemia. Aprobará hoy una resolución para aplicar en los quince municipios y barriadas más afectadas por el coronavirus medidas diferentes en función de la gravedad, entre ellas reducir las reuniones a cinco personas y prohibir salir por la noche. Pero a su vez se deberían aplicar, de acuerdo con los ayuntamientos, actuaciones dirigidas a las causas de índole social.

Las consecuencias sociales son patentes El paro registrado en Balears correspondientes al pasado mes de agosto es de 73.753 desempleados, un 89,8% más que hace un año. Tal índice de paro sería muy superior sino se hubiera puesto en marcha los ERTE que amparan en nuestra comunidad entorno a 60.000 trabajadores, siendo muy relevante la presencia de pymes y autónomos especialmente del sector servicios (restauración, comercio turístico?). El pasado viernes se celebró en Palma la Mesa de diálogo social con la presencia de la ministra de Trabajo Yolanda Díaz, el ministro de Seguridad Social José Luis Escrivá, Antonio Garamendi (CEOE), Gerardo Cuerva (Cepyme), Pepe Álvarez (UGT) y Unai Sordo CC OO), para tratar entre otros temas la prolongación de los ERTE que finalizan el presente mes de setiembre. De momento no hay acuerdo. Todos los asistentes han manifestado la necesidad y urgencia de llegar a un acuerdo, y la ministra Díaz ha apuntado que a pesar de no llegar a un pacto hay "buena sintonía" con patronales y sindicatos para seguir trabajando la próxima semana. El tema no es baladí.

Dada que la temporada prácticamente está finiquitada, también hace escasos días tuvo lugar en Mallorca una jornada de reflexión, organizada por Exceltur, sobre cómo plantearse el futuro. Al escribir estas líneas no tengo información directa de sus debates y posibles conclusiones. Pero coincido con significativos empresarios turísticos y expertos en que no tiene sentido, ni probabilidades de éxito, intentar recuperar una nueva normalidad añorando y mirando hacia atrás con nostalgia; planteándonos como objetivos, a corto y a medio plazos, la recuperación de los mercados en base de los criterios y modelos de los superexitosos 2017, 2018, 2019. Pero las circunstancias, no sólo coyunturales, son absolutamente diferentes.

La pandemia ha afectado directamente a nuestros clientes reales y potenciales; a nuestras estructuras (empresariales, comerciales, de transportes?) y a las propias en los países de origen. No resultará fácil la recuperación de las óptimas conexiones aéreas. Los destinos alternativos seguirán vivos y coleando. Habrá que definir nuevos productos y reactivar nuevas estrategias de comercialización. España puede tener acceso a 140.000 millones de euros a fondo perdido también procedentes de la UE Pero difícilmente será posible si nuestros "proyectos empresariales turísticos" tienen como finalidad recuperar nuestra actividad productiva en base a modelos obsoletos e insostenibles. No olvidemos que el acceso a tales fondos europeos no será exclusivo al sector turístico, y que no sólo Balears diseñará proyectos turísticos de interés. Sin pasar por alto que, aunque nuestra principal actividad productiva siga siendo el turismo, es necesario plantearnos otras actividades de alto valor añadido.

Dejo para una próxima colaboración un tema de máxima relevancia: el inicio del curso escolar después de seis meses de cierre obligado. Continuará.

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