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Antonio Papell

Podemos presiona al PSOE

Es poco probable que Unidas Podemos rompa la baraja si finalmente el PSOE no tiene más remedio que recurrir a C's

Estamos ya acostumbrados a las salidas de tono de Podemos, que se sabe necesario para la gobernabilidad del país mediante la fórmula de coalición actual pero que no acaba de hacerse cargo de que el único medio que tiene a mano de mantener una cierta posición política eminente, tanto en el ámbito representativo como de influencia, es mantenerse donde está y rezar para que dure la alianza con el PSOE.

Viene esto a cuento de que la pasada semana, tras una reunión de la dirección de Podemos (no de Unidas Podemos), Isabel Serra y Rafa Mayoral la emprendieron a machetazos con su socio socialista. Isa Serra embistió a Celáa, a quien le faltaría liderazgo en el arranque del curso escolar. Y Mayoral manifestó que "no puede haber unos Presupuestos del PSOE con Ciudadanos porque Ciudadanos no está en el Gobierno. Entonces el Gobierno sería otro". "Esperamos que el PSOE cuide la mayoría que sustenta este Gobierno, apostamos por la mayoría que sacó adelante la investidura", es la alternativa que Podemos defiende. Esto es, cuenta con ERC, cuya abstención hizo posible este Gobierno, y no con Ciudadanos, que votó en contra. En definitiva, el portavoz de Podemos dejó claro al PSOE que "si pacta los Presupuestos con Ciudadanos, que no cuente con nosotros".

En realidad, esta querella interna en la coalición gubernamental no es nueva, y el propio Iglesias ha declarado varias veces que consideraba imposible unos presupuestos generales del Estado apoyados simultáneamente por UP y por Ciudadanos. Sin embargo, UP consintió (no tuvo más remedio) que Ciudadanos apoyara al Gobierno en alguna prórroga del estado de alarma. Obviamente, son cuestiones distintas, pero ya es significativo que C's y UP ya hayan puesto en esta legislatura la rúbrica en la misma disposición.

La resistencia de UP resulta comprensible si se piensa en las dificultades que tiene la formación de Iglesias para conservar a su electorado, gran parte del cual no entiende probablemente que los populistas hayan formado coalición con los socialdemócratas, que son además uno de los partidos del régimen del 78, del sistema establecido. Pero por otra parte, Iglesias no tiene más remedio que reconocer que su presencia en el gobierno es el único escaparate llamativo que conserva después del resonante batacazo en las elecciones de noviembre (solo 35 escaños, después de haber obtenido 42 en abril de 2019 y 71 en 2016) y de los pésimos resultados logrados en las últimas autonómicas, las vascas y las gallegas. En otras palabras, el precio que pagaría UP por la ruptura con el PSOE sería elevadísimo, ya que representaría una clara oportunidad para la derecha -el triplete Vox-PP-C's podría reunir la mayoría- y probablemente merecería el castigo de una parte de los votantes de Iglesias, cuya formación quedaría reducida a la dimensión reducida que siempre tuvo el PCE, después IU, en toda la etapa democrática ( Anguita batió todos los records en 2016 con 21 escaños).

Así las cosas, es poco probable que UP rompa la baraja si finalmente el PSOE no tiene más remedio que recurrir a C's para unos presupuestos de reconstrucción, que después de todo dejarían escaso margan a la ideología y deberían responder a criterios técnicos y pragmáticos. Lo que no significa que sea sencillo conseguir este acuerdo, aunque en políticas sociales y seguridad social, por poner como ejemplo el ámbito más ideologizado, tampoco deben ser abismales las diferencias entre UP y C's (C's ha sido siempre partidario de indexar las pensiones con el IPC).

La discrepancia se relativiza si se piensa que probablemente no existan dos presupuestos antagónicos para la recuperación; que sólo hay una vía que abunde en la inversión para recuperar el PIB y el nivel de vida; en acciones en materia de digitalización, descarbonización y formación; en una reforma moderada del sistema fiscal que ponga fin al déficit estructural? Y esa vía puede ser apoyada por UP y C's si ambas partes realizan ciertas concesiones. Lo que sí parece imposible es que ERC, en la situación actual de delirio que vive la política catalana, pueda ser el elemento decisivo en esta propuesta de futuro que hay que comenzar a plantear cuanto antes.

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