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Pedro Da Silva

Otro espíritu para una fase crítica

Nuestro sistema territorial es incapaz de articular fórmulas de unidad de dirección y ejecución autonómica

Hagamos memoria: la presión de algunas autonomías, en especial de signo nacionalista, angustiadas por el parón en la economía, fue crucial para que el Gobierno precipitara el fin del estado de alarma, con la devolución de las competencias reasumidas. Hay una debilidad estructural en nuestro sistema territorial, incapaz de articular fórmulas cooperativas eficaces que combinen estrategia compartida, unidad de dirección logística y ejecución autonómica. El mismo problema (en ese caso más agudo aún) de EE UU en la lucha contra la pandemia, pero el mal de muchos solo consuela al tonto. ¿Será posible ahora, bajo otro modelo, un consenso entre el Gobierno y las comunidades autónomas, cruzado por un consenso correlativo entre los grandes partidos del Estado, o seguirán unos y otros jugando a quién pierde más, a costa de la salud? Un ejército dividido nunca ha ganado una guerra.

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