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Entrebancs

El futuro no está escrito

Hay quienes creen que esta crisis, la pandemia, no es estructural; yo, por el contrario, no considero el coronavirus un mero accidente

Tengo un problema. A mi edad, me preocupa el futuro. No el mío personal, porque, aunque cada día es un día menos, gozo de un buen contexto familiar y de amistades, estoy jubilado, de momento no estoy (¡pero sí estuve!) en el segmento de riesgo del Covid-19, y me considero un privilegiado porque tengo la libertad de no verme obligado a defender lo que no pienso ni creo.

No soy maestro de nada ni de nadie, pero me ocupan y preocupan las profundas crisis estructurales, interrelacionadas entre sí, que nos agobian. Desde la sanitaria a la socioeconómica; pasando por la política y la territorial. Sin pasar por alto la institucional, la monarquía parlamentaria. Llegado a este punto es muy probable que más de un lector/a de estas líneas espera y confía que opine, con mayor o menor acierto, sobre la "marcha", "huida", "exilio", y/o mil otros calificativos del todavía Rey de España (aunque emérito) Juan Carlos I. En el momento de escribir estas líneas no sabemos dónde está. ¡Se busca Rey Emérito! Inexplicable.

Asistimos a una gran ópera bufa. Se le reconoce la "presunción de inocencia" pero un día sí y otro también seguirán apareciendo, más allá de sus amoríos, indicios de acaparar millones de euros, en papel y/o especies, de dudosa procedencia. Mientras su abogado afirma que el emérito se presentará si el Fiscal del Supremo lo cita para declarar probablemente como investigado (antes imputado). Opiniones para todos los gustos en los medios, en los mentideros, en las tertulias€ Y especialmente en las redes sociales donde se expresan opiniones y sentimientos en pro, y sobre todo en contra, no sólo del emérito sino de la monarquía.

? Reproduzco dos frases leídas. "Es imprescindible que la Casa Real deje de refugiarse tras un velo de secretismo que no tiene comparación con ninguna monarquía europea". "Si no cambia, la monarquía desaparecerá".

El que puede que se la juegue, con su familia y con su heredera, es Felipe VI. Según mi opinión no está a la altura de los acontecimientos. Mudo, se pasea con su familia por las distintas CCAA, estos días en nuestra Comunidad. Un día u otro, más pronto que tarde, debería dirigirse en directo a la ciudadanía dándonos "explicaciones", más allá del formato y contenido de su mensaje navideño. No creo que lo haga. Su estirpe, más pronto que tarde, puede verse hipotecada.

Mientras, seguimos inquietos por la perseverancia del virus. No pretendo ser ave de mal agüero, pero siguen los contagios y los rebrotes, aunque en nuestra Comunidad estén relativamente controlados. La próxima asignatura, el comienzo del curso escolar. No será fácil compaginar las tareas de seguridad sanitaria y las labores educativas. Sin pasar por alto las graves consecuencias que se derivan en nuestro presente y futuro socioeconómico.

Hay gurús y expertos que consideran que esta crisis, la pandemia, no es ni será estructural. En consecuencia, es posible recuperar la actividad productiva, centrada básicamente en el turismo, entorno al 2023. Confían en el amplio paquete de garantías que van a lanzar los gobiernos, junto con el aumento del gasto público, y parte relevante de los 140.000 millones de euros procedentes de los Fondos Europeos, que posibilitarán que "el mercado se recuperará poco a poco". Más aún, "quizás sea una buena oportunidad para invertir en el sector turístico".

Otros, entre los que me considero, pensamos que el coronavirus no es un mero accidente. Con mayores o menores dificultades podremos superar las consecuencias sanitarias. Pero dudo que tal "superación" posibilite la recuperación de nuestro modelo productivo basado en actividad intensiva (plena ocupación) en temporada alta, con ciertas extensiones en los meses anteriores y/o posteriores; contratación igualmente intensiva de personal con carácter estacional y/o precario.

Suponiendo que se alcance una ocupación "digna" (lo que es mucho suponer) hasta mitad de octubre ¿cuál puede ser el porvenir de las empresas y de sus trabajadores? Balears registra en julio un total de 71.547 parados, lo que representa un 90,7 por ciento más que hace un año (34.042 desempleados más), y nuestro PIB ha caído un 30% en el segundo trimestre. Cuando me refiero a "empresas" incluyo todo el abanico turístico (no sólo hoteles), sin excluir al múltiple entramado comercial cuyo principal cliente es el residente, formado en gran parte por pymes y autónomos. Darse un paseo por el centro comercial de Palma nos permite constatar la cantidad de comercios de muy diversa naturaleza cerrados o "se traspasa".

Tal modelo, precio y sol/playas, tiene competencia en otros destinos alternativos. Y nuestro valor añadido, la conectividad aérea, tal como se demuestra en estas fechas, puede sustituirse en otros aeropuertos. Perdemos competitividad. Es necesario diversificar y enriquecer nuestros productos turísticos. Es necesario seguir desestacionalizando. Es necesario reactivar otras actividades productivas distintas de los servicios turísticos. Es posible sí; es fácil no.

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