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Antonio Tarabini

Entrebancs

Antonio Tarabini

La nueva normalidad (4): Ni sí, ni no; sino todo lo contrario

La máxima preocupación de los ciudadanos es la debilidad de la reactivación turística: bajas reservas y numerosas anulaciones

Ahora, después de meses confinados y superado el estado de alarma, se nos anuncia que estamos ingresando en una Nueva Normalidad con objetivos claros, pero no siempre fáciles de asumir. El primer objetivo es normalizar nuestra Seguridad Sanitaria, aunque la Covid-19 siga viva y coleando con sus contagios y rebrotes. El segundo objetivo es asegurar la estabilidad de nuestra estructura productiva como garantía de mantenimiento de los puestos de trabajo; aun sabiendo que el turismo, dada su fragilidad, no puede protagonizar el crecimiento del mercado del trabajo.

Es bueno y necesario contar con la opinión de los empresarios. Pero también es necesario conocer y evaluar el posicionamiento ciudadano respecto a la crisis, extensa y profunda, que ha provocado la pandemia de la Covid-19 que afecta a los niveles personales y relacionales, a la seguridad sanitaria, al tejido social, a la macro y microeconomía, así como a la política. Este ha sido el objetivo de las cuatro últimas investigaciones (Quaderns Gadeso nº392 a 395). ¿Cuáles son los resultados más significativos?

Las consecuencias sobre nuestra salud ocupa y preocupa, especialmente a los mayores y a segmentos de las antiguas clases medias. Pero la máxima preocupación (63%) es la crisis socioeconómica derivada de la debilidad de la reactivación turística: bajas reservas y numerosas anulaciones.

Pero la Federación Hotelera de Mallorca y la Asociación de Cadenas Hoteleras no consideran que tal baja actividad se deba a la decisión de declarar obligatorio el uso de la mascarilla en todo espacio público, con excepciones como la playa o los paseos junto al mar; o la persecución del denominado turismo de excesos. El problema tiene mayor calado y radica en que muchos europeos mantienen fuertes reticencias a salir de sus respectivos países, tanto por las incertidumbres que siguen abiertas respecto a la evolución de la pandemia (rebrotes, aun cuando el número de nuevos contagiados es muy bajo) como por la crisis económica que puede acompañar a la sanitaria en sus propios países. En definitiva, tal como apunta un representante del sector hotelero, sigue habiendo mucha gente con miedo a viajar. Queda por ver los comportamientos de los mercados en el ya próximo mes de agosto.

Aunque los ERTE con dificultades sigan vivos, y los fijos se vayan incorporando, como es lógico el empleo flaquea. El paro y la inestabilidad laboral afecta especialmente a la gente joven, así como a los segmentos sociales en riesgo de exclusión social (el 12% de la población según ECV.INE 2019). El salario bruto medio anual es de 22.491 euros (EACLE.INE.2019). El consumo interior, los recortes en gastos personales/familiares, está disminuyendo hasta niveles sin precedentes (Fundación Impulsa) y los ciudadanas/os de estas maravillosas islas tenemos que dedicar íntegramente el sueldo bruto de 9,5 años para cubrir la hipoteca de una vivienda de 80 metros (Infojobs y Fotocasa). En consecuencia, es normal que un 47% se muestren preocupados e inquietos a corto y a medio plazo, un 67% corresponde a los segmentos medio-bajos (ex clases medias) y un 53% a la población joven (18-30).El presente y el futuro no es ni bueno, ni malo. Ni sí, ni no; sino todo lo contrario: incierto y preocupante.

No quiero ser ave de mal agüero. Pero aunque se hayan desarrollado iniciativas, públicas y privadas, con el objetivo de "desestacionalizar" (alargar la temporada), nuestra competitividad sigue basándose mayoritariamente en una ocupación intensiva en temporada alta ( con posibles extensiones) con una contratación de personal igualmente intensiva pero inestable. Es imprescindible repensar el casi monopolio del vigente modelo turístico, diversificando nuestros productos más allá del clima y los precios. Los mimbres los tenemos, y la voluntad se supone, para reconvertir nuestra actividad turística con criterios de sostenibilidad; apostando a su vez por una diversificación productiva que nos haga menos dependientes de los flujos turísticos.

Con el objetivo de dar aire a iniciativas estratégicas para el tejido productivo nacional o regional, pero afectadas por la epidemia de la Covid-19, sectores empresariales turísticos (Exceltur) comienzan a diseñar propuestas a incluir en los 140.000 millones de euros ( 72.700 millones en subvenciones y 67.300 en préstamos) que la UE ha asignado a España. También se especula con la posibilidad de que Iberia y/o el grupo Globalia, dueño de Air Europa, recurran al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, dotado con 10.000 millones. Buenas son tales iniciativas, siempre y cuando no signifique retornar a la Vieja Normalidad.

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