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Sol y sombra

Rebrotes e incongruencia

El horizonte de una vacuna lo atisban los más optimistas hacia la primavera. Antes de llegar a ella es presumible que la confusión y el miedo crezcan

El repunte de casos de coronavirus retrotrae a las cifras más altas desde el estado de alarma. Sin suficientes rastreadores ni pruebas para detectar el contagio el método empleado para luchar contra él consiste mayormente en cruzar los dedos y pedir prudencia a los ciudadanos animándolos a ejercer el efecto ilusorio o placebo de las mascarillas. Pero las mascarillas, en realidad, solo sirven para protegernos a medias cuando no se guardan las distancias en un momento de movilidad efervescente, fiestas incontroladas y reuniones, como es el verano.

Esa falsa sensación de seguridad se refuerza sin otros grandes remedios frente al incremento elevado de infectados en Aragón, Cataluña y Navarra, mientras que el horizonte de una vacuna eficaz lo atisban los más optimistas hacia la primavera. Antes de llegar a ella es presumible que la confusión y el miedo crezcan junto con los catarros y las gripes del otoño y del invierno. Mientras tanto, la incongruencia se ha apoderado de nosotros. En el caso del fútbol resulta proverbial. La competición en la segunda categoría profesional ha concluido, como saben, con una última jornada adulterada, al no celebrarse uno de los encuentros decisivos para los puestos de cabeza y de descenso y tras impedirlo el contagio masivo en uno de los equipos que debía disputarlo el pasado lunes. Los famosos protocolos fallaron.

Algunos de ellos aparentemente no tienen fácil explicación. A propósito de los futbolistas infectados se ponía en solfa que uno de ellos hubiera coincidido con otro de distinto club en una comida. Protocolariamente no pueden, al parecer, hacerlo. Pero sí, en cambio, enfrentarse en un terreno de juego para disputar un balón, escupiendo, sudando, en un deporte de extremado contacto. No se entiende, salvo que todo forme parte de una confabulación ilusoria contra la inteligencia para ir saliendo del paso sin tomar las decisiones apropiadas y las verdaderas medidas preventivas.

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