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Jose Jaume

Desde el siglo XX

José Jaume

Que se hunda España, nosotros la rescatamos

Los diputados del PP en el Parlamento europeo quieren situar a España con las mismas carencias democráticas que adolece Polonia y reclaman financiación condicionada a sus recetas liberales

Nada les aparta de su peculiar concepción del patriotismo, definido en el axioma establecido en su día por Cristóbal Montoro: "Que se hunda España, nosotros la rescataremos". El PP sigue por sus fueros. Dolors Monserrat, exministra de Sanidad, actual portavoz del PP español en el Parlamento europeo, ha dado a conocer lo que están haciendo en la Cámara de Estrasburgo: solicitar a la Comisión Europea que las ayudas que lleguen a España estén condicionadas, que no sean de libre disposición por parte del Gobierno, que, en ningún caso, se puedan utilizar para cambiar la reforma laboral. Además, Monserrat afirma que han solicitado al comisario de Justicia que estudie si el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha vulnerado las reglas comunitarias utilizando el estado de alama para socavar los principios democráticos de la Unión Europea. Llega a comparar la actual situación española con la que existe en Polonia, paradigma, junto a Hungría, de la pulsión autoritaria en la que se mueve la Europa antaño comunista. Una inigualable lección de patriotismo la que está dispensando el PP de Pablo Casado, dispuesto a todo con tal de que asistamos al naufragio del Gobierno, que en el caso que nos ocupa sería el de España, que se las va a ver con una emergencia económica y social como nunca se ha vivido desde la Guerra Civil.

El PP intenta obstaculizar la concesión de los fondos de reconstrucción que en el plan francoalemán y en el de la Comisión Europea se le adjudican a España, decenas de miles de millones de euros que llegarán sin condicionantes si el PP fracasa en su intento de embutir al Gobierno en una camisa de fuerza cortada al más puro diseño económico liberal, que ya mostró las consecuencias de depauperación de las clases medias y trabajadoras en la crisis iniciada en 2008, a la que el Gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy respondió dejando, entre otras cosas, la sanidad pública y la educación hechas unos zorros. Para que no quepa ninguna duda sobre los propósitos que mueven a los populares, Monserrat, tan dicharachera y espontánea, que algunos malpensados pueden colegir que no se para a pensar lo que dice, compara la actuación del Gobierno "socialcomunista" con el nacionalcatólico autoritario de Polonia, apercibido reiteradamente por Europa ante las groseras violaciones del acervo democrático que es la base de la Unión.

Ocurre que al PP, que con Casado y la Faes de Aznar, se aproxima sin pausa hacia las fronteras de Vox, le causa pavor que la disposición de la Unión Europea de, esa vez sí, ayudar de verdad a los países del sur dé al traste con sus aspiraciones de retornar pronto a los mandos de la gobernación de España, ahora manejados por un Gobierno "ilegítimo". La derecha lo considera así desde la moción de censura que apartó a Rajoy. Para el PP ese instrumento legislativo, establecido en la Constitución de 1978, es una herramienta espúrea, que, además, fue posible por la asistencia de los partidos antiespañoles: separatistas catalanes y vascos y el comunismo bolivariano, que, para mayor padecimiento, ahora está en el Gobierno conspirando sin descanso contra la Monarquía, la Constitución y España.

Como argumento retórico puede aceptarse, porque el PP ha enunciado peores barbaridades: los atentados del 11 de marzo de 2004 dieron pie a la mayor campaña de desinformación de la que se tiene recuerdo por parte del Gobierno de Aznar prolongada en el tiempo hasta que Rajoy perdió otra vez las elecciones en 2008. Lo que es grave, inaceptable, es el empeño de condicionar las ayudas que Europa se dispone a conceder para que, de llegar, lo hagan de acuerdo con las recetas del PP, las que, recordémoslo una vez más, ahogaron a muchos españoles y que se insista en que España es casi una dictadura.

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