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Sol y sombra

El mapa de la humildad

En la crisis del coronavirus Europa podría redibujar un mapa con la humildad como ejemplo. Transcurridos dos meses y medio, todo indica que la subestimación de la pandemia en los países más fuertes ha tenido un coste muy alto. Y que la modestia de los países pobres ha valido la pena frente a la imprevisión de los ricos. Quizá el hecho de sentir de que no podían permitirse el lujo de afrontar grandes riesgos los hizo menos frágiles. Puede también que un número menor de portadores del virus viajaran o se mudaran a esas regiones europeas en las semanas decisivas de enero y febrero. El caso es que, según los datos de la semana pasada manejados por Worldometer, Albania registra solo 11 muertes por millón de habitantes, mientras que Reino Unido 536. Grecia 16, Bélgica 795. Eslovaquia 5 muertos, Francia 432. Suiza 220 víctimas mortales, con datos inconsistentemente bajos según los analistas, Rumania 60. Alemania 99, con precaución similar a la que se aplica a los datos suizos, mientras que Polonia solo 60. Lo que está probado es que las naciones más débiles tienen menos muertos porque cerraron a tiempo, cuando en Italia y España ya se habían disparado los casos. Irlanda y Portugal son dos ejemplos de buena previsión, con menos infecciones han logrado controlar la curva de la epidemia y doblegarla antes.

En el caso del país vecino y de Grecia después de haber sufrido, además, su sanidad pública recortes importantes por culpa de la gran recesión de 2008. En Grecia, el gasto llegó a reducirse a casi un tercio de lo que suponía en 2009 y puso en alerta a la Organización Mundial de la Salud. Una pandemia con resultados tan dramáticos igual no es el contexto idóneo para las parábolas genéricas y moralizantes, pero sí deja en evidencia el riesgo inherente de la excesiva confianza. En un episodio aparte cabría resumir la actitud de algunos líderes políticos.

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