17 de mayo de 2020
17.05.2020
Diario de Mallorca
Tribuna

Julio Anguita: testimonio de coherencia y honestidad política

16.05.2020 | 22:53
Julio Anguita: testimonio de coherencia y honestidad política

En un contexto de dolor y sufrimiento vinculado a los terribles efectos de la pandemia del coronavirus, hemos recibido la dolorosa noticia de la muerte del que fuera dirigente del PCE y Coordinador General de Izquierda Unida, Julio Anguita.

Su larga trayectoria de compromiso político se inicia en 1972 con su militancia comunista en el PCE de Córdoba, ciudad en la que ha residido la mayor parte de su vida y de la que fue elegido alcalde en las primeras elecciones democráticas celebradas tras la dictadura franquista, mandato que renovaría en sucesivas convocatorias electorales (1977-1986).


De ahí pasó a desempeñar el cargo de Secretario General del PCE (1988-1998) sustituyendo al también dirigente Gerardo Iglesias. Fue candidato comunista por primera vez al gobierno de España en las elecciones de 1989. En 1990 fue reelegido coordinador general de IU y diputado en el Parlamento español en tres ocasiones. Fue nuevamente candidato a la presidencia del Gobierno en 1993; renovó como diputado y por cuarta vez como coordinador general de IU y en la Secretaría del PCE. En mayo de 1993, durante la campaña electoral, sufrió un infarto en Barcelona. En 1996 volvió a presentarse a las elecciones generales. IU llegó a ser la tercera fuerza en el Congreso con 21 escaños, con más de dos millones y medio de votos.

Tras abandonar la primera línea de militancia orgánica nunca dejó su compromiso con la sociedad a través de su activismo muy vinculado a la reivindicación republicana y, en los últimos tiempos, su prematuro y eficaz empeño en lograr el entendimiento entre IU y Podemos.


Julio Anguita nos ha legado un testimonio de gran valor político, ético y personal que trasciende más allá de su ideario: la honestidad política hecha patente a través de su compromiso con la sociedad, su coherencia y su constante espíritu crítico.

Su figura dignifica la función política en unos tiempos de desprestigio de lo político fruto del oportunismo y la corrupción.

Su ejemplo siempre será un acicate que ayudará a ejemplarizar que no todos los políticos son iguales y que la persistencia apasionada en sus ideales de igualdad y fraternidad anidan en buena parte de la sociedad que no se resigna ante la injusticia y la desigualdad.

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