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Entrebancs

Covid-19: y ahora qué

Estamos padeciendo la primera pandemia global de la historia. Ha irrumpido en nuestras vidas como un huracán inesperado e irresistible. Se inició en la ciudad china de Wuhan a finales de 2019 y en tres meses se ha extendido por todo el mundo.

El ser humano, moderno y posmoderno, creador de la inteligencia artificial, dominador de la naturaleza y de los viajes siderales, se ve dominado por un ser diminuto invisible a los ojos humanos, al que hemos denominado Covid-19 y/o coronavirus. Vivimos bajo un acontecimiento que nos sobrepasa por la potencia, amplitud y complejidad de sus múltiples consecuencias: sanitarias, políticas, económicas, sociales y culturales. Todos los grandes poderes políticos y económicos están desconcertados y han tenido que improvisar apresuradamente respuestas extremas, contradictorias e inciertas. Lo mismo les ha ocurrido a las escuelas, empresas, hospitales, municipios y familias. Y a cada uno de nosotros, que hemos debido interrumpir nuestra rutina y recluirnos en casa.

El primer frente ha sido el sanitario. Nuestra sanidad no ha tenido capacidad de respuesta al Covid-19 ni en sus instalaciones, ni en sus equipamientos, ni en sus instrumentos, ni en sus fármacos, ni? Y se ha puesto a prueba la capacidad profesional y humana del personal sanitario (médicos, enfermeras?). Miles de contagios, miles de muertos en escasos meses. Estado de alarma. Recluidos en nuestras casas, parálisis de toda actividad productiva que no sea básica. Si no queremos sucumbir al Covid-19 como víctimas pasivas, solitarias e indefensas, no sólo hemos de adoptar medidas urgentes y coordinadas en todas las escalas sociales: familiares, vecinales, autonómicas, estatales y mundiales. También hemos de pensar juntos sobre la pandemia para tratar de comprenderla, para domesticarla de algún modo, para reconstruir y habitar entre todos un nuevo mundo común. Esta es la exigencia última a la que hemos de responder como seres humanos y como criaturas terrestres

En el momento de escribir estas líneas parece probable que comencemos (?) a controlarlo, no dominarlo ni eliminarlo mientras no contemos con una vacuna ad hoc. La mejora de las instalaciones, ampliación y mejora de los servicios de cuidados intensivos y urgencias, así como el suministro de materiales e instrumentos médicos y de defensa del personal sanitario, y especialmente la actitud humana de todos los niveles y rangos del personal sanitario, parece que está posibilitando, aunque sea lentamente, evitar nuevos contagios y muertes, así como la mejora del número de personas que han superado el Covid-19.

Comienzan a visualizarse los quince días dominados por el virus. Número insoportable de parados; familias que no pueden hacer frente a la hipoteca, a gastos corrientes del hogar (agua, energía, electricidad?). A las que no pueden llegar a final de mes, que haber haberlas, haylas. Y suma y sigue. Nuestras instituciones (Gobierno de España, Govern balear, consells y ayuntamientos) deberán formar gabinetes de crisis para reestructurar sus prioridades y sus recursos poder hacer frente a los graves retos sociales y estructurales. A su vez, nuestras instituciones públicas con las organizaciones sociales deberán evaluar cual es la situación de la estructura productiva, especialmente el sector turístico, con la finalidad de consensuar un plan concreto de actuación. En próximas colaboraciones afrontaremos los dos tsunamis el social y el económico.

Quiero concluir estas líneas refiriéndome a los ciudadanos anónimos, a sus estados de ánimo que han configurado los días y las horas del denominado "estado de alarma". Los ciudadanas hemos vivido y convivido con la crispación, la incertidumbre, el desconcierto, el miedo? Tomémonos en serio que la vida nunca será igual, será mejor o peor. Cambiarán nuestras prioridades, nuestros sueños y nuestros desvelos. Porque todos, los confinados y los que no lo están somos hoy seres heridos por el drama colectivo y a la vez también marcados por nuestros demonios más íntimos. Por las mentiras, por los secretos, por las promesas incumplidas y por los autoengaños. Ne existen salidas individuales.

"¿Quién ha pensado qué será lo primero que haga cuando concluya el confinamiento? El primer abrazo, la primera visita, el primer paseo, el primer viaje, la primera caricia?".

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