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Miguel Vicents

Vía libre

Miguel Vicens

Emergencia climática

Oportunidad perdida. El Govern declara la Emergencia Climática en Balears como un mero compromiso sin calendario ni presupuesto, como un anuncio simbólico, como una concesión gratuita a Podemos y al vicepresidente Juan Pedro Yllanes. Aunque ya no es tiempo de dilaciones, advierten los científicos. La pasividad de hoy será la dramática urgencia de mañana. Mientras, Palma sigue vertiendo aguas fecales a la bahía; el alcalde Hila, como sus antecesores, tampoco se atreverá a declarar peatonal el centro de la ciudad, y el transporte público continuará siendo en Mallorca la alternativa de los que no tienen otra.

La Europa del Norte está cambiando hábitos. El turismo escandinavo en la isla ha bajado este año por primera vez por dos motivos relacionados con el cambio climático completamente nuevos: las elevadas temperaturas de las que han disfrutado en julio y agosto Noruega, Suecia y Dinamarca, y las cada vez mayores reticencias de los ciudadanos a utilizar el avión. Un medio de transporte que en Balears queremos subvencionado y la industria turística, rindiendo a máxima potencia, a razón de un aterrizaje o despegue en Son Sant Joan cada minuto en los meses de verano. En Balears la reducción a dos de las estaciones del año por el aumento de las temperaturas no ha generado ni una sola nueva política medioambiental. Tenemos suficiente con los sobresaltos de la gota fría. Pero la industria turística ha conseguido lo impensable, la ansiada desestacionalización servida en bandeja por el cambio climático: temporadas turísticas de ocho meses, pero a un coste elevadísimo para el territorio y sus recursos, ya sin tiempo para la recuperación.

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