06 de noviembre de 2019
06.11.2019
Tribuna

Gripe, vacunar y vacunar

Vacunarse de la gripe es un acto de solidaridad sanitario y dado el carácter social de la gripe, todos debemos participar y colaborar en disminuir en lo posible su impacto en la sociedad

05.11.2019 | 19:39
Gripe, vacunar y vacunar

Ha llegado el otoño y con él, la temporada de la gripe está al caer. Como cada año vendrá a demostrar su capacidad para seguir infectando a la población humana y mostrando su poder epidémico. Pero ¿podemos hacer algo para disminuir su impacto? En realidad sólo podrían realizarse cuatro estrategias; en primer lugar podríamos acabar con el reservorio natural del virus, las aves acuáticas migratorias, pero ecológicamente sería poco aceptable. En segundo lugar podríamos acabar con el huésped natural del virus, los seres humanos, aunque no creo que sea la mejor respuesta frente al virus. Por lo tanto sólo nos quedan dos posibilidades, tratar a todas las personas con gripe, no resultaría muy útil ya que el virus se haría resistente en una sola temporada y ya no podríamos actuar en las siguientes, o bien prevenir la infección mediante la vacunación de la población. Esta es, en la actualidad, la única estrategia y herramienta que ha demostrado disminuir el impacto de la gripe en la sociedad y limitar la expansión del virus.

La vacuna de la gripe tiene mala fama: que produce la gripe, que sino funciona, que yo no me infecto nunca, etc? En primer lugar hay que desmentir con rotundidad el mito de que la vacuna produce la gripe; la vacuna sólo contiene una única proteína, la hemaglutinina, que es incapaz de provocar la infección (no hay virus completo). La efectividad de la vacuna de la gripe, si funciona o no, varía según la edad y las enfermedades del receptor de la misma. Esta vacuna es de las pocas que se ponen a las personas enfermas, ya que el principal grupo de riesgo lo constituyen los mayores de 65 años, que casi todos ellos poseen alguna enfermedad de base que hace que la respuesta frente a la vacuna sea inferior a las personas sanas. Por ello en este grupo recomendamos la vacuna antigripal adyuvada, es decir con un compuesto químico que aumenta la respuesta inmune del organismo. Entre la población joven y sana la efectividad puede alcanzar el 60-70%, un poco por debajo de otras vacunas.

Es posible que existan personas que nunca hayan tenido gripe, no se hayan infectado, pero esto no significa que este año no puedan hacerlo. Si nuestro sistema inmune fuera capaz de defenderse por si solo de la gripe, no habría gripe y no haríamos ningún esfuerzo por vacunarnos. La vacuna aporta un plus de protección que no poseen las personas que nunca se han vacunado. Por lo tanto "vacunemos que algo queda (inmunológicamente hablando)".


En ocasiones la falta de efectividad se produce por una discordancia entre las cepas incluidas en la vacuna y las que están circulando. Un claro ejemplo lo tuvimos hace dos temporadas en la que el linaje Yamagata de la gripe B fue el predominante absoluto y no estaba incluido en la vacuna de esa temporada. Su consecuencia más directa fue que cerca de 15.000 personas fallecieron esa temporada por gripe o por las consecuencias de la gripe.

Para evitar que este hecho vuelva a ocurrir, esta nueva temporada vacunal viene con dos importantes novedades. En primer lugar la vacuna será tetravalente, es decir contendrá los cuatro virus gripales que pueden infectar al ser humano (dos de la gripe A y dos de la gripe B), con lo que obtendremos un 25% más de protección y respuesta inmunológica.

Además y para adecuar la vacuna a la realidad epidemiológica del virus gripal, se han cambiado los dos componentes de la gripe A en un intento de conseguir la máxima concordancia con las cepas circulantes. Por lo tanto podemos decir que para la nueva temporada vamos a disponer de la mejor vacuna antigripal que existe en el mercado. Por ello es el mejor momento para que los que no se vacunan habitualmente se animen y empiecen a hacerlo.

La vacuna de la gripe es gratis, no tiene apenas efectos adversos ni contraindicaciones, por ello no existe ninguna razón objetiva para no ponérsela. Puede que no haga nada, pero si hace, que seguro que lo hace, siempre será beneficioso ya incrementará nuestra capacidad de respuesta inmune frente al virus de la gripe, y nos colocará en una mejor posición para hacerle frente. Además cuantas más personas se vacunen se aumentará la protección colectiva y conseguiremos dificultar la expansión y difusión del virus entre nosotros.

Los mayores de 65 años, que deberían vacunarse siempre y alcanzar porcentajes superiores al 65% (ahora no llega al 45%), los menores de esa edad con alguna enfermedad pulmonar, cardíaca o situaciones de inmunosupresión (baja respuesta inmune propia) y los niños de entre 6 meses y 2 años con ese tipo de enfermedades, deberían ser los grupos patológicos prioritarios.


Pero no debemos olvidarnos de las embarazadas, en las que la gripe repercute negativamente en ellas y en el feto, el personal sanitario, que está doblemente expuesto a la gripe, en la calle como el resto de personas y en el ambiente sanitario, pudiendo además trasmitir el virus a pacientes con enfermedades graves (oncológicos, hematológicos) con consecuencias nefastas. Y todas aquellas personas que formen parte de los servicios sociales y civiles de nuestra comunidad.

Debe recordarse que vacunarse de la gripe es un acto de solidaridad sanitario y dado el carácter social de la gripe, se trasmite sólo entre personas cercanas, todos debemos participar y colaborar en disminuir en lo posible su impacto en la sociedad. Todos debemos dar ejemplo y el acto de vacunar se ha de convertir en una tradición más que añadir a nuestras buenas y sabias costumbres.

Así pues afrontemos la nueva temporada gripal con unas defensas reforzadas, gracias a la vacunación que se iniciará el mes de noviembre, y evitemos con ello esas muertes (6.500 en la última temporada, unos 120 en Baleares) que están afectando a la parte más débil y frágil de nuestra sociedad, los ancianos. Ese pequeño gesto puede evitar que nuestro abuelo o padre sufra la gripe, tenga que ser ingresado en un hospital y regrese a casa, en el mejor de los casos, con una reducción en su esperanza de vida. El virus de la gripe le da "un mordisco" a nuestro genoma que acorta los telómeros, y todos sabemos que ello siempre comporta una disminución de la calidad y duración de nuestra existencia en este planeta.

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