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Hoja de calendario

Pedro Villalar

Extraescolares

Las actividades extraescolares que realizan los alumnos de Primaria (de seis a doce años) se han convertido en insoportable fuente de desigualdad. Un problema que se ha acentuado con la creciente implantación de la jornada continua, que se ha ido extendiendo por todas las comunidades autónomas. La razón de ello es que por las tardes los niños de las familias que pueden permitírselo realizan actividades extraescolares, a las que no tienen acceso quienes no disponen de suficientes recursos. El problema es mayor en la escuela concertada que en la pública ya que en aquella la oferta de actividades al margen del currículum lectivo es más amplia, con lo que la segmentación ente quienes pueden permitirse asistir a ellas y quienes no es más profunda.

La OCDE acaba de publicar un informe contra la jornada continua, que en el fondo atenta contra el principio constitucional de gratuidad de la enseñanza obligatoria. De hecho, y en la práctica, los ricos reciben una educación más rica y variada que los pobres. Con la particularidad de que, como ha denunciado el Sindic de Greuges (defensor del pueblo) de Cataluña, la desaparición de la jornada partida ni siquiera es buena para la salud de los muchachos, que hacen una vida más sedentaria que conduce irremediablemente a una mayor tasa de obesidad.

Además de cumplir con su función docente, la escuela es la residencia de los niños durante las horas de jornada laboral de los padres, por lo que lo razonable desde el punto de vista de la conciliación familiar es que, como regla general, abarque el periodo completo de dicha jornada. Los docentes, que saldrán perjudicados por esta norma, han de recibir a cambio un mayor salario y un más intenso reconocimiento.

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