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"Aidos" y "pajines"

Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, de Ciudadanos, ha intentado desviar la atención ante las críticas justificadísimas por la falta manifiesta de paridad en el nuevo gobierno al que pertenece. Y ha declarado con insolencia que "para poner 'pajines' o 'aídos' en un gobierno, prefiero no hacerlo". Conozco bien a Bibiana Aído y a Leire Pajín, y ambas son excelentes profesionales que dan cien mil vueltas a la infinidad de desclasados masculinos que se refugian en la política porque han fracasado en su vida profesional o, sencillamente, porque su incompetencia es supina y no saben hacer otra cosa.

Pero estas líneas no tienen por objeto elogiar a unas mujeres que han abierto brecha y que hoy se desenvuelven con soltura en instituciones supranacionales sino de la osadía que hay que tener para mantener todavía, a estas alturas, este discurso machista y trasnochado. Si pasamos revista al gabinete madrileño o, mejor aún, a la nómina masculina de diputados de la Asamblea de Madrid encontraremos con seguridad a un sinfín de inútiles que se han arrimado a lo público porque serían incapaces de abrirse paso en lo privado. Pero las mujeres que tienen la osadía de incorporarse a tareas políticas han de superar por principio la sospecha de su ineptitud. ¿Ineptitud de género? ¿No se avergüenzan quienes lanzan esta tesis pervertida y antigua de su exultante supremacismo, tan machista como cavernario?

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