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Juan José Millas

Tierra de nadie

Juan José Millás

¡Hagan juego!

No se ha dado el caso de un croupier que haya evolucionado a ministro de Justicia, pero ya tenemos un exministro de Justicia que ha involucionado a croupier. Degenerando, como decía el otro. Hablamos de Rafael Catalá, recién fichado por una importante empresa dedicada a los casinos, las apuestas online y las máquinas tragaperras. Catalá utilizará sus influencias para evitar que el Parlamento saque adelante leyes restrictivas que hagan daño al sector. De momento, es el sector el que nos hace daño a nosotros. En Madrid hemos llegado a ver, en un radio de quinientos metros a la redonda, hasta cuatro casas de apuestas, alguna de ellas cerca de la puerta de un colegio.

El juego es una peste de la que las autoridades sanitarias apenas se preocupan. Pero está destrozando a miles de individuos y familias. Se publicita en la radio, en la tele, en internet€ Muchas casas de apuestas te regalan los primeros quince o veinte euros, para engancharte y lo cierto es que engancha tanto como la heroína. El adicto es capaz de robar a su madre, a su abuelo, a su hermano, es capaz de empeñar el cepillo de dientes para seguir jugando. Creemos equivocadamente que solo las drogas que se fuman, que se inyectan, que se beben o se esnifan son capaces de crear una dependencia brutal, pero hay drogas mentales, como la de las apuestas, en las que la gente se deja la existencia. La propia y la de quienes los rodean.

Incomprensiblemente, muchos de los rostros que se prestan a hacer publicidad del juego pertenecen a personas conocidas, famosas, a las que se les supone una vida de orden. Me producen espanto cuando los veo o los escucho promocionar sin vergüenza alguna todas las formas de desorden relacionadas con el mundo de las apuestas. A ellos se les acaba de añadir el exministro de Rajoy, que fue casualmente, en Justicia, el responsable de legislar sobre el tema. ¿Otro caso de puerta giratoria? Evidentemente, sí. Todas las puertas giratorias dan lástima, pero algunas dan asco. Si no recuerdan quién fue este Catalá del que estamos hablando, búsquenlo en Google para refrescar la memoria. La verdad es que ya entonces apuntaba maneras.

-¡Hagan juego, señores!

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