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Matías Vallés

Al Azar

Matías Vallés

Las estrellas del juicio al procés

Una eternidad después, acaba el juicio de la repetición absurda en formato de cámara de la tragicomedia del procés, porque no se ha aportado un solo dato desconocido antes de iniciar las sesiones. A cambio, el juicio ha creado las estrellas mediáticas de rigor:

Xavier Melero. Cuesta recuperarse del informe final del abogado españolista de Quim Forn. Ni siquiera queda claro si la epifanía inigualable auxilia a su cliente, pero es simplemente la mayor pieza oratoria que se ha escuchado en España desde la muerte de Franco. El tribunal se contuvo para no aplaudir.

David Fernández. El disidente de las CUP ofreció el testimonio más abrumador. En camiseta, sin la vestimenta ni el peso adecuados, con una inteligencia sincera que sobrevolaba a los congregados, sin conceder la mínima importancia a las jerarquías de la sala, reafirmándose cordialmente en sus ideas. Algún día, todos los anarquistas eran así.

Ada Colau. La mejor política en pista. Recurrió a su personalidad múltiple para desdoblarse en madre, alcaldesa y activista, guiñando a cada paso que "no soy independentista". Tuvo la licencia para matar que el tribunal retiró a la filósofa Marina Garcés, cuando quiso imitar a la primera edil barcelonesa.

Lluís Llach. Un buen concierto entre amigos, a Marchena solo le faltó acuclillarse para pedirle un autógrafo. Parecía cansado, pero ya lo estaba cuando medio siglo atrás compuso la música más importante del Mediterráneo.

Andreu Van den Eynde. Solo porque moriría si no figurara en esta relación. El alumno repipi, que le pregunta constantemente a su espejo mágico si es el más guapo de la sala y por qué no preside el tribunal.

Manuel Marchena. Todo se ha dicho y consumado sobre él, salvo que estalló rabioso cuando la Audiencia Nacional tuvo la valentía de liberar a Sandro Rosell, y que despidió el juicio con un rictus muy condenatorio.

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